Monday, October 02, 2006

LI PO, veinte mil poemas o la luna

Li-Po 701 - 762


Li Po, poeta taoista, nació el año 701 en la ciudad de Suiyuan, entonces ocupada por los antiguos turcos. El año 705 el padre trasladó a toda la familia a Quin Lian, China. Li Po abandonó su hogar a los 25 años y durante su estadía en Chang An fue nombrado Funcionario de la Academia Imperial intentando posteriormente hacer carrera política un par de veces, sin embargo, fracasó.Pasó largas temporadas en las montañas y otras viajando alrededor de China, vivencias inspiradoras de sus poemas que cantan las alegrías de la naturaleza, la amistad, el amor y el vino. Murió el año 762 de una enfermedad, aunque los rumores cuentan que se ahogó en el mar cuando, borracho, quizo besar a la luna desde el barco en que viajaba.Junto a su amigo Du Fu se los considera los poetas más grandes de China.







MIENTRAS BEBO, SOLO, A LA LUZ DE LA LUNA

Un vaso de vino entre las flores:
bebo solo, sin amigo que me acompañe.
Levanto el vaso e invito a la luna:
con ella y con mi sombra seremos tres.
Pero la luna no acostumbra beber vino,
y mi perezosa sombra sólo sabe seguirme.
Festejemos, con mi amiga luna y mi sombra esclava,
mientras aún es primavera.
En las canciones que entono vibran rayos lunares;
en la danza que ensayo mi sombra se aferra y deshace.
Los tres juntos, antes de beber, holgábamos;
ahora, ebrios, cada cual va por su lado.
¡Regocijémonos muchas horas todavía,
en nuestro extraño festín inanimado,
para encontrarnos al fin en el Rio de las Nubes!








BEBIENDO SOLO A LA LUZ DE LA LUNA

Entre las flores, un tazón de vino
bebo solo, ningún amigo está cerca.
Levanto mi copa, invito a la luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
Mas la luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, luna y sombra serán mi compañía.
La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.
Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los cielos.







FELIZ ENCUENTRO


El viento de la primavera nos embriaga
y sería feliz si los tres pájaros azules, mensajeros delcielo,
quisieran llevarte de cuando en cuando mis tiernos pensamientos.
Debes saber que el tiempo se va raudo,
nuestros negros cabellos muy pronto serán blancos.
Lamentamos la juventud perdida
¡pero ella no retorna nunca más!
¡Quiero decirte que te amo
y ojalá que tu amor responda al mío!
La vida humana se parece a la cera que escurre de los cirios,
cuando la cera se consume, la luz se extingue.
Las flores se abren más y más bellas en las ramas;
mientras la primavera avanza hacia su fin
ellas sólo piensan en las delicias del rocío y la lluvia,
¡no piensan nunca en su fin tan cercano!
Cuando mi alma se evadió de mi cuerpo rígido,
yo estaba triste al ver mi sepulcro en Tangtú.
La niebla matinal envolvía el bosque de pinos verdes
y allá lejos, la aldea se hundía entre la bruma.
Pero después de la muerte de mis hijos amados
ninguna atadura terrestre aprisionó mi alma.
Entonces suspiré largamente y subí al Kuen-Luen.
Siempre borracho de vino, me vestí con un traje parecido
a las plumas del fénix.
El monte es tan elevado que se pueden coger las estrellas a sus pies.






POEMA

Gracias al sol florecen los perales y duraznos,
¡qué lujo y seducción esparcen sus bellas flores!
El viento del Este acaricia todas las cosas,
y árboles, y hierbas parecen querer hablar.
Las ramas desnudas se visten de follaje
y la fuente seca reemprende su curso.
La fuerza suprema hace girar el cielo y la tierra,
el tiempo jamás deja su látigo en reposo...
Hasta el oro y la piedra se convertirán en polvo,
nada se perpetúa bajo el viento y la helada.
En el temor de morir, después que el sol y la luna se pongan,
propongámonos estar contentos, bebamos y cantemos.
El hielo del otoño atacará de pronto sin piedad los
débiles sauces y las cañas.





A WANG LUN

Estoy a bordo, estamos listos para zarpar,
mientras en tierra zapatean y cantan.
La Laguna del Durazno en Flor tiene mil pies de profundidad
pero no es tan honda, Wang Lun, como tu amor por mí.




EL PABELLÓN MERIDIONAL DE HAN TAN,MIRANDO A LAS CORTESANAS
(Fragmento)


Las cantantes son nativas de yen y de tchao.
Las encantadoras jóvenes del país de Wei hacen vibrar las cuerdas,
sus rostros maquillados refulgen bajo los rayos del sol,
sus mangas flotantes se mecen como ramas floridas.
Levanto mi vaso e invito a las hermosas
a cantar la canción de Han-tan.
¡Cómo gira bajo nuestras cabezas el sonido claro de los tcheng!
Detiene y hace descender la nube azuleja.
¡Dios mío! ¿Dónde está ahora el príncipe de Ping-yuan,
famoso antaño? Solos en el antiguo estanque
prosperan los renacuajos.
Entre los tres mil huéspedes de este príncipe
¿quién de nosotros recuerda aún algunos de sus nombres?
Si no gozamos de la vida, simplemente seremos dignos
de la piedad de nuestros descendientes.






LUCHANDO AL SUR DE LA CIUDAD


El año pasado luchamos en las puertas del sangkan;
este año, a lo largo de los lechos de los ríos en el Pamir,
hemos lavado nuestras espadas en la espuma de los mares partos
y apacentamos nuestros caballos entre las nieves de Tienshan.
Después de una campaña de diez mil líes
nuestros hombres están fatigados y envejecidos.
Batallar, masacrar, para los hunos es igual que sembrar:
huesos blancos son la única cosecha en estas arenas amarillas.
Donde la Casa de Chin construyó la Gran Muralla contra los nómades,
la Casa de Han conservó encendidos los fuegos del faro
y éstos arden aún:
parece que no hay fin para la lucha.
En el yermo los hombres se cortan en pedazos,
caballos sin jinete relinchan furiosamente hacia los cielos,
milanos y cuervos arrancan las entrañas humanas,
vuelan con ellas y las cuelgan
en las ramas de los árboles muertos.
La sangre de los soldados mancha la hierba y las zarzas.
¿Para qué sirve un jefe sin sus tropas?
La guerra es algo temible
y el príncipe juicioso recurre a ella sólo si debe hacerlo.




MIRANDO ALEJARSE A MEN HO-JAN HACIA YANGCHOW, DESDE LA TORRE DE LA GRULLA AMARILLA

En la torre de la grulla amarilla, en el oeste,
mi viejo amigo dice adiós.
Entre la bruma y las flores de primavera
desciende hacia Yangchow.
Vela solitaria, sombra distante,
se desvanece en el vacío azul.
Sólo veo el gran río fluyendo
en el horizonte lejano.








LOS GORRIONES EN LA CIUDAD ABANDONADA

Los gorriones pían lánguidamente en la ciudad abandonada.
¡Qué sombría es su suerte!
Se mezclan a los abejarucos, pero no osan seguir
las huellas del fénix.
La madre tiene cuatro pichones que nutrir
y los pichones carecen de alimentos;
picotea los restos de paja picada y las vainas de las habas,
inquieta, temiendo que la sigan los cuervos y milanos.
.....................
Tu destino está señalado desde antes de que nazcas,
síguelo y deja de lado la ambición.







EL OTOÑO EN LA CIUDAD DE PA-LING

Temprano en la mañana, vago por las orillas del lago tongting,
paseo mis miradas y ningún obstáculo se interpone en el horizonte.
El lago extiende su agua tranquila y límpida:
es un verdadero paisaje de otoño
y su aspecto es glacial y melancólico.






EL CANTO DEL INSPECTOR TING

Yungyang envía levas de obreros al yangtsé;
ambas riberas del río están plagadas de hombres y de tráfico.
Cuando los búfalos de Wu acezan bajo la luna,
arrastrar los barcos es trabajo agotador.
Las aguas del río, demasiado fangosas para ser bebidas,
llenan de espeso cieno la mitad del recipiente.
Cuando los trabajadores entonan el Canto del Inspector,
los corazones se rompen, las lágrimas corren como lluvia,
diez mil trabajan de esclavos en la presa,
¿pero quién arrastrará la piedra hasta la ribera del río?
Mirad allá, los pétreos Mang y Tang.
¡Cuántas lágrimas han caído aquí desde los tiempos antiguos!





A MI ESPOSA
(Fragmento)

Soy menos libre que esas felices parejas,
no puedo volverte a ver hasta que el año casi termine.
Compongo este pequeño poema para decirte mi tristeza.
¡Las lágrimas me nublan la vista
y no acierto a plegar mi carta!





EL SAPO ATACA A LA LUNA DE YAO-TAI

El sapo ataca a la luna de yao - tai y se la traga.
El disco brillante se extingue en el seno del firmamento,
las tinieblas se engullen el alma de oro.
El arcoiris atraviesa las constelaciones de Sen-Wei,
el sol naciente opaca la luz matinal.
Las nubes flotantes separan a los dos astros,
todo es incierto como en un sueño.
Aislado, aislado el palacio de Tchang Men:
antes inspiraba a nuestros antepasados, ¡ahora no existe ya!
El laurel roído por los insectos florece, pero no trae frutos,
el cielo duplica su desgracia cubriéndolo de escarcha.
Me entristece. Suspiro en la larga noche solitaria
y las lágrimas humedecen mi ropa.







PENSAMIENTOS DE PRIMAVERA

La hierba de Yen es seda verde,
oscuras cuelgan las ramas de mora de Chin.
Mientras vos, mi señor, estáis anhelando volver,
el corazón de vuestra criada se destroza en el hogar.
Ah, ¿por qué el viento de primavera, un extraño,
separa las cortinas de mi lecho?






CONTEMPLANDO LA CASCADA DE LUSHAN

Al alba, el pico del incensario exhala vapor púrpura,
lejos cae la catarata, corriente vertical;
rueda hacia abajo, desde trescientos pies
como si el Río de Plata estuviera cayendo del cielo.





LOS POEMAS DEL CHU BLANCO

PRIMER POEMA

Las hermosas del norte y las del este
cantan con límpida voz
y muestran sus dientes blancos y bellos.
“Cesad con la Canción del Agua Verde
y cantad la del Chu Blanco”.
“Se levantan para ti, naciendo sus largas mangas”.
Es la nube solitaria que se borra en la tarde
y vacía el océano del hielo.
Es también el aquilón furioso que expulsa de los cielos
y hace volver a tierra a los gansos silvestres venidos del Norte”.
En toda la sala las bellas resplandecen
y la música sigue todavía.




SEGUNDO POEMA

Desde el anochecer, los cantos y la música surgen
confusamente del palacio.
La luna es glacial, mudo el río, profunda la noche.
Una sonrisa de la hermosa vale mil monedas de oro.
Vestida de raso, hace flotar sus mangas de espumilla y danza
y canta melancólicos aires.
“Cesa la Canción de la Nieve Blanca
y canta más bien la de Tsen-ye
para conmover el corazón del soberano”.
“Para conmover el corazón del soberano
y esperar el favor imperial,
quisiera ser una de las dos cercetas del estanque celeste
y elevarme un día más allá de las nubes azules”.





TERCER POEMA

Con las tijeras corta la seda
para hacer un vestido de danza.
Con este hermoso vestido y esta brillante tenida
su belleza rivaliza con el sol primaveral.
Ella danza, la mirada viva.
Sus mangas flotan como la nieve
y su rostro de flor que podría trastornar la ciudad
sin rival permanece.
Es una bella cosa, preciosa en este mundo.
Modula sucesivamente varias canciones.
El invitado, ebrio, ya no piensa en volver.
La luna se inclina detrás del tejado
y las bujías acaban de consumirse.
“Dejadme prender la cinta de vuestro sombrero
con mi horquilla
y... no protestéis!”








MU WANG Y WU TI

Mu Wang de los Chen, quería visitar los ocho desiertos,
Wu Ti, de los Han, dominaba a diez mil súbditos,
pero ni los placeres ni la ambición los satisfacían
ni las hazañas ni la gloria los deslumbraban.
El uno en las riberas del mar occidental,
ofreció un festín a Si Wang-mu,
el otro en el Palacio del Norte invitó a Chang-yuan.
En el Estanque de Jade se escucha aún el eco de los cantos de antaño,
pero la bebida de la Taza de Jade no proporciona la inmortalidad.
Las hierbas silvestres invaden los palacios embrujados por esos inmortales.
¡Es inútil gemir por los espíritus desaparecidos hace mil años!








POEMA

Pienso en una inmortal que se halla al sur del océano glauco.
El viento sopla violento sobre las aguas,
allí donde la temperatura es rigurosa
y donde el impetuoso mar se ha desencadenado.
Como montañas que se derrumban de súbito,
las ballenas gigantes lanzan allí tan alta el agua
que no osaría uno aproximarse.
Pongo las manos sobre mi corazón
y mis lágrimas caen como perlas finas.
Un pájaro azul, mensajero del cielo,
vuela desde el poniente hacia el oriente.
“Detente un minuto, quiero que lleves
esta carta mía a la diosa Ma”.







VISITA EN SUEÑOS A LA MONTAÑA MADRE DEL CIELO

(Canto de adiós)

Los navegantes hablan de islas encantadas
perdidas entre la niebla y las olas,
pero los hombres de Yueh hablan de la Montaña Madre del Cielo
que se muestra a través de las grietas en las nubes que rielan.
La Madre del Cielo se remonta al firmamento, atraviesa el horizonte,
se proyecta sobre los Cinco Picos y la Fortaleza Escarlata,
mientras la Terraza del Cielo, a ciento sesenta mil metros de altura,
se tambalea hacia el Sudeste ante ella.
De este modo, anhelante en mis sueños por Wu y Yueh,
una noche volé sobre el Lago del Espejo, bajo la luna,
la luna derramó mi sombra sobre el agua
y viajó conmigo hasta el propio Yenshi.
El pabellón del señor Hsie aún permanecía
donde las aguas verdes se arremolinaban y el chillido de los monos era estridente.
Calzando los zapatos de Hsie, trepé por la oscura escalera de las nubes,
a medio camino vi surgir del océano el sol
y oí el canto del Gallo del Cielo.
Y mi senda se enroscó a través de mil despeñaderos.
Embriagado por las llores me recosté contra una roca
y de pronto todo estaba oscuro.
Resonaron gruñidos de osos y rezongos de dragones
entre las rocas y los arroyos.
La selva impenetrable me aterrorizó, huí de los acantilados amenazantes,
oscuras eran las nubes, pesadas de lluvia,
las aguas hirvientes se convirtieron en brumosos rocíos,
se encendían relámpagos, el trueno resonaba,
los picachos temblaban, los guijarros se rompían
y el umbral de piedra de una enorme caverna se abría en un bostezo.
Debajo de mí, un vacío insondable de azul,
el sol y la luna fulguraban sobre terrazas de plata y de oro;
con arcoiris por ropajes y vientos por corceles,
los amos de las nubes descendieron como anfitriones poderosos,
los fénixes rodeaban las carrozas, los tigres tocaban la cítara
mientras pasaban los inmortales fila tras fila.
Mi corazón estaba embargado por el miedo y el asombro
y despertando sobresaltado, grité
pues nada había allí, salvo mi estera y mi almohada:
el mundo de tinieblas y nubes había desaparecido.
Y así ocurre con los placeres de esta vida:
todo pasa, como el agua corre hacia el Este.
Te dejo, amigo, ¿cuándo volveré?
Iré a pastorear ciervos blancos entre los picachos verdes
y cabalgando visitaré montañas famosas en la leyenda.
¿Querrías que inclinase la cabeza ante príncipes poderosos
olvidando toda la alegría de mi corazón?






PU SA MAN

El bosque inmenso está enterrado en un velo de niebla,
la montaña solitaria derrama su glauco color.
El crepúsculo penetra a la elevada cámara
donde hay una mujer triste.
En vano permanece de pie en lo alto del porche de color jade.
Los pájaros vuelan apresurados hacia sus nidos.
¿Por dónde retornará su amado?
Las largas etapas suceden a las etapas cortas.







EL PUENTE DE TIENTSIN

Al salir de la audiencia imperial, los altos dignatarios
se dispersan en la capital.
Sus cabalgaduras van y vienen, semejantes a dragones,
todos los caballos están envueltos en una caparazón de oro y seda,
los transeúntes les ceden el paso y ni siquiera osan
respirar al cruzarse con ellos.
Su orgullo es más alto que la cumbre del Songchan.
Vuelven los magistrados a sus altas y vastas mansiones
donde los guisos raros exhalan un delicioso vaho.
Pasa una brisa fragante, las hermosas bailan la danza de Chao,
las cuerdas armonizan con los cantos de Tshi.
.....................
Los placeres no cesan de día ni de noche.
Todos creen haber pasado ya mil otoños.
El que triunfa en la vida pública y no quiere dejarla
arriesgará el infortunio y conocerá días amargos.
.....................
¿ Cómo no imitar a Che Yi-sen
quien, con los cabellos esparcidos en la frente,
navegaba en su raudo esquife?





POEMA

Las ramas de los sauces llorones rozan el agua verde;
al mecerse nos deleitan con su frescura primaveral.
Las flores de los sauces llorones son más resplandecientes
que la nieve de la Puerta de Jade,
y su follaje plateado acaricia como la bruma la ventana dorada.
La hermosa padece siempre una melancolía vaga;
al mirar esos árboles se siente entristecida,
quiebra una rama, símbolo de primavera,
y la envía a los lugares lejanos, hasta Longting.








EL CANTO DEL AGUA VERDE

Agua verde, brillante sol de otoño
en el Lago del Sur están juntando lentejas de agua.
Los lotos, tan amorosos que parecen a punto de hablar,
llenan a los bogadores de desesperación.








VERSOS EN EL VIEJO ESTILO

Grandes carrozas levantan remolinos de polvo
oscureciendo los campos en pleno mediodía.
¡De qué abundancia de oro disponen estos eunucos poderosos
cuyas mansiones llegan hasta las nubes!
Vedlos en camino hacia una riña de gallos,
¡qué magníficas tocas, qué palios!
El aliento que les brota de las fosas nasales forma un doble arcoiris.
Las gentes junto al camino se estremecen de pánico.
Desde los tiempos del docto anciano que se lavó las orejas
no hay nadie que distinga entre Yao y Chih.








CON MADRE HSUN EN LA COLINA DE LOS CINCO PINOS

Al pie de la colina de los cincos pinos
estoy solo, casi sin bienestar.
Los labradores trabajan duro en el otoño;
mi vecina descorteza sus cereales en la noche fría.
De rodillas, me ofrece un plato de tiao-hu.
La luz de la luna hace centellear el blanco plato.
Recuerdo con angustia a la lavandera de antaño.
Le doy las gracias una y otra vez
pero no puedo tocar sus alimentos.




PENSAMIENTOS EN LA NOCHE SILENCIOSA

Debajo de mi lecho ¿se ha escarchado en el suelo un charco de luz?
Levanto los ojos y veo la luna,
inclino la cabeza y pienso en el hogar.






YI CHIN O

Sollozan las notas del Syao.
La luna penetra en la casa de Tsin y provoca el ensueño de la hermosa,
¡la luna penetra en la casa de Tsin!
Todos los años los sauces llorones se revisten del mismo color.
¡Qué tristeza pensar en los adioses ante el mausoleo de Pa-ling!
Durante los bellos días de otoño se vaga en la llanura,
pero desde hace largo tiempo ningún correo pasa por la antigua ruta de Hsien-yan,
¡ningún correo pasa!
¡Silba el aquilón y el sol que muere ilumina oblicuamente
el mausoleo y la frontera de los Han!






EL SUEÑO DE CHUANG CHENG

En sueños, Chuang Chen se convierte en mariposa
y la mariposa vuelve a ser Chuang Chen.
Un solo cuerpo toma diversas formas.
Las cosas de aquí abajo son en verdad inciertas.
¡Quién sabe si el agua de Pen-lai no proviene de un humilde arroyuelo!
El que ahora cultiva melones en Puertas Verdes
era ayer el duque de Tong-ling.
Nobleza y fortuna son así, fugitivas.
¿Hacia qué parte corres y qué es lo que deseas?






POEMA

A los quince años penetré en el palacio de los Han,
mi rostro de flor sonreía a las rosas de la primavera.
El soberano eligió a las bellas damas
y el favor imperial me colmó.
Sobre la almohada del amor yo mimaba al claro de luna
y doblando mis ropas pensaba en el viento primaveral.
¡Dios mío! ¡Cómo podía prever que la Golondrina Voladora,
por quien mi odio es eterno, me arrancaría la felicidad!
La angustia me mataba...
Mis cabellos negros se volvieron completamente blancos.
Ahora que he caído en la desgracia
toda acción de aquí abajo me parece vana.
Cambio por buen vino mis adornos de martín-pescador
y guardo los trajes de danza en un cofre.
¡Qué frío! ¿Qué más diré?
Toco música para ti;
pero mi corazón se turba y las cuerdas se rompen.
Mi alma atormentada ya no conoce el sueño.







EL CAMINO DE SECHUAN

¡Qué alturas!
Es más fácil escalar el cielo
que seguir el camino de Sechuán.
Hace ya mucho tiempo que Tsan Tsung y Yu Fu
fundaron el reino de Shu;
cuarenta y ocho mil años transcurrieron
y aún ningún camino lo unía a la tierra de Chin.
Al oeste de la montaña Taipo una huella de pájaro
se insinuó hasta la cumbre del monte Omei,
pero no antes de que los valientes perecieran en el gran derrumbe de tierra
los puentes fueron enganchados en el aire
y un camino se abrió paso entre las rocas.
Arriba, altos picachos hacen retroceder el carro del sol
tirado por seis dragones;
abajo, las agresivas olas son cogidas en la vorágine;
ni aun las grullas amarillas osan volar en este camino,
los monos no pueden saltar estas gargantas.
En la Verde Sierra Pantanosa el camino se retuerce de un lado a otro
con nueve vueltas cada cien pasos.
Tocando las estrellas, el viajero mira hacia arriba y jadea,
luego se hunde, apretándose el corazón para gritar gimiendo.
Amigo, ¿cuándo volverás de este viaje hacia el Oeste?
Es éste un camino de espanto. No puedes cruzar estos acantilados.
Lo único viviente son los pájaros que se quejan en árboles antiguos,
requiriendo los machos a las hembras de uno a otro lado del bosque,
y el cuclillo, hastiado de las colinas vacías, canta a la luna.
Es más fácil escalar el cielo
que seguir el camino de Sechuán.
La sola mención de sus peligros blanquea las mejillas juveniles.
Los picos se suceden a los picos, cada uno tan solo a
una cuarta de distancia del cielo;
pinos muertos cuelgan cabeza abajo sobre los precipicios,
torrentes y cataratas rivalizan bramando,
golpeando los acantilados e hirviendo sobre las rocas,
resonando como truenos a través de mil cavernas.
¿Por qué, viajero, escoges este largo y fatigoso camino tan llenos de peligros?
El Paso de la Espada es empinado y angosto,
un hombre podría defenderlo del asedio de diez mil;
y a veces sus defensores no son hombres mortales sino chacales y lobos.
Durante el día nos guardamos del tigre salvaje y por la noche de la serpiente
de diente agudo, chupadora de sangre,
que abate al hombre como a un tallo de cáñamo.
La Ciudad del Brocado puede ser un lugar agradable,
pero es mejor que busques tu hogar
porque es más fácil escalar el cielo
que seguir el camino de Sechuán.
Yo clavo mi mirada en el Oeste y suspiro.

3 comments:

anomalicx said...

gracias por tu aporte. este tipo es una genialidad.

CannabisBlue said...

Cada quien por su lado, cada quien con su historias nuevas...

pepe said...

maravilloso aun nos iluminan sus dorados rayos¡¡