Monday, May 22, 2006

Ojo con Jorge Carrol

Jorge Carrol

Argentina- 1933


Bluesology

Al caer la tarde ella me crece.
Vuelve una y otra vez con las mismas promesas
que yo inventé.

Camina al filo de una realidad que no me conviene.

Se da a su ausencia y se revuelca en abandonos que
me joden mucho, como el penúltimo trago que suelo
naufragar al pie de la medianoche.

Ella me crece, porque quiero y porque la quiero.

La serpiente arcoiris

Llegó y se fue.

Como no la esperaba, vino y me abandonó.

Pero volverá, con las mismas promesas y las mismas histerias y
perfumarás mis caricias con su hermosa geografía, como una serpiente,
como el arco iris que hace llorar a los aviadores.

Mi soledad es ella (2)

La amo.

La amo por todo lo que no puedo decirle
por los ojos por las manos por los pies
por su cintura
por las palabras que no sé inventarle
por los celos que me habitan
la amo por todo lo que nadie sabe.

La amo porque es ella.

Mi soledad es ella (6)


La amo por su boca
que por nada contesta.

La amo por sus ojos
que por nada miran.

La amo por sus manos
que por nada acarician.

La amo por sus caderas
que por nada acechan.

La amo por sus piernas
que por nada caminan.


Manhattan

Caminaré por la 45 y abriré los sueños.

Ella vendrá como el smog y nos amaremos lejos el uno del otro,
en el rumor afiebrado de la esquina de Aeroflot.
Allí donde los policías se disfrazan de turistas.
En esa esquina en la que Ella crecerá una vez más, única.

Después tomaré un vodka martín y Manhattan volverá a ser gris
e impersonal, como un turista texano.


Time Track

24 horas son insuficientes...
el tiempo que comienza ahora que en este preciso minuto
se me acaba de escapar.
Quiero vivir los nuevos minutos con la mirada de los cosmonautas.
Quiero escribir mi amor en la Muralla China cuando menos.
Quiero subir al Metro en Time Square y bajarme en Lavalle.
Necesito más tiempo para vivir el sur del norte, para
dormir en Panamá y despertarme en Madrid.
Quiero vivir después de todo, lo mío.
Quiero querer poder besarte en la Calle del Capitán
Haya esquina Entre Ríos.
Necesito poder querer gritar silenciosamente las
banderas que a cada minuto se encienden como servei
d' infirmaci'o agrária.
Quiero, quiero suicidarme de futuro.

Ser sin Ella

1
Siempre ella es bellamente ella, sino no sería ella

2
Llueve.
El gris me crece como sus ojos como el brillo propio de su ausencia.
Llueve.
Todo está en silencio pero yo no soy el mismo porque la conocí muy tarde.

3
No soy feliz.
No seré feliz.
No quiero ser feliz a cualquier precio.
Quizá mi felicidad sea
conocer que nunca seré feliz.

4
¡Qué suerte la mía!
Todo es otra cosa siempre otra cosa.
Ella es otra cosa.

5
Su mirada
su sonrisa sus senos su ombligo sus piernas
su ausencia su perfume su sombra
su forma de no ser
su caminar
por alguna razón ella es una palabra que no sé escribir.

6
Ella es como la lluvia como la noche como...

7
Sólo el azul sólo la noche.

8
Vuelvo porque nunca me fui de mis sueños.

9
Escribo porque es la única forma de soñarte.

10
Ella es bella como el sonido de la guitarra de Eric Clapton.

11
Oigo su perfume como si estuviera naufragándola.

12
El santón en la penumbra me mira.
El sabe mi secreto la llave azul de mi memoria.

13
Son las ausencias lo que me ausenta sin embargo me ausento para no volver a soñarla

14
No estoy porque no soy mi ausencia.
Es la noche el alba que camina hacia la que nunca llegará.

15
Todo se evapora.
Aún vos...

16
Imprevistamente soy el ausente el que no tiene
futuros el que una buena vez se va y se vuelve nada
ni siquiera ausencia.

17
Me cago en el pasado que es tan antiguo como yo.

18
Recobro mi tiempo los años que intenté perder.
Recobro mis años más infames.
Seré finalmente el fantasma que llevaré oculto.
No tengo soluciones; soy mi propio: el prisionero es mi destino.

19
Ella está.
Es sólo ausencia.
Pasado inevitable.
Futuro imperfecto.

20
Hacedora, maldita amada,una y mil veces,
¿dónde callas tus pasos y llorás?

21
Sos sólo en mí,
estés donde estés.
Te llevo en mis poros.
Sos sustancia de ausencias.

Ser sin Agua

1
Digo adiós y me quedo.

2
Escribo fuego y me nace agua

3
Digo Amor y hablo de mi Soledad.

4
Transcribo una caricia como quien se sabe quien es.

5
Soy lo que no Soy ni jamás seré.


Intentos

Si yo pudiera
intentaría
no sé de qué manera
contener entre mis manos
a esa dulce muchacha que me atora
a esa mujer que se me escapa
y a quien amo
desde los ojos al horizonte.

Si yo pudiera
decirle
a mi muchacha
de sol de noche
como la siento arder.

Si yo pudiera
intentaría
no sé de qué manera
dejarla estar a mi lado.

Si yo pudiera
olvidarme de ser hombre
intentaría
no sé de qué manera
besarla en su orilla melancólica
y después
tomarla de la mano y caminar.


Still time

Todo es igual o diferente pero poco importa ya si la que amo, la que llevo en la piel como una mariposa, estalla maravillosa en otros puertos.
La que yo amo.
La que está sin estar.
La que es igual o diferente.
En algún lugar se descuelga insegura por que yo no estoy a su lado, edificando las seguras caricias donde ella alguna mañana de diciembre estallará.
La que yo amo es una ilusión.


Paisaje de Port Lligat

Desmenuzo tu ausencia, el sol que no crecerá por el horizonte.
Si nunca haces nada por nadie es porque no te importan para nada los arroyos de la ternura.
Sos tan egoísta que no compartís ni siquiera la lluvia.
Dios sabe cómo te amé y las cosas que hice por vos. Por vos que hoy en algún lugar volvés a destruir los sueños.
Hay cosas, señales que no alcanzo a comprender, como jamás comprenderé Abominable, al suicida egoísta que mira para sí, el paisaje de Port Lligat.
Sos una conspiración súbita contra el Amor.
Yo tampoco puedo ser otra cosa ...

La Catedral de tu Ausencia

Estés donde estés.
Estés con quien estés.
Soy la Catedral de tu Ausencia.

Vos o nada

Si no estás no hay nada.

Si te vas todo se va.
Si me decís adiós todo es adiós.
Si caminas por Chamartín, Chamartín es todo.

Cuando tu ombligo naufraga en el Mediterráneo todo naufraga,
hasta aquellos bellos peces que como tu hacen más linda la mar.

Sin vos nada es Nada.

Estás es mí por que vos sos vos.

Definitivamente. Vos o Nada.



George's blues

Estés donde estés allí estoy, náufrago suicida...
Allí donde hacés el amor, yo hago el amor, con vos.
Cuando llorás, yo lloro.
Cuando reís, yo hago crecer los árboles y el horizonte comienza en tu boca.
Cuando muera, morirás conmigo; como si fueras un blues.


Mía como el mar

Cuando tus manos acariciaron el cansado sueño de mis cabellos, te sentí hundirte en esas palabras que nunca alcanzas a decirme y te hice mía como el mar y te escribí en la memoria de esta noche, instaurando en la arena el negro perfume de tu cuerpo.


Moon dreams

Abro el sol
que como el Olvido me recuerda
que el otoño ha pasado
y todo es sueño.

Abro el sol como una naranja.

¿Qué importancia tienen entonces
las guitarras de luna en la salud del Pacífico?

Uno no debería matarse
por el amor de una mujer;
tenés razón Cesare.

Uno tampoco debería matarse
por nuestro desamparo
ni por nuestras miserias
(que no son pocas)

Tampoco quiero -como Cocteau-
ser un hombre para casarme
con mi mamá.

Abro el sol como un sueño;
la verdad es la mentira del poeta.
“¡La vida ha muerto, viva la vida!…”

El pequeño Jean sigue gritándole a Orfeo.
Desde su tuba millares de hedonistas mariposas
juegan con sus cabreros cabellos caballos castaños

Jean es un mentiroso
que siempre dice la verdad
porque para él
el presente es permanente
perpetuo eterno inmutable intransmutable
incesante.

El pequeño Jean ha comprendido
que todo cambiará
cuando con las tripas del último hombre
ahorquemos a la última mujer.


Time after time

Nada de lo que hago tiene sentido hoy.

Mañana posiblemente tampoco. Pero hay un día en que todo será Ella, la que amo desde hace siglos.

Entonces, sólo entonces, los minutos navegarán un tiempo magenta soles como sones y todo lo que hoy no tiene sentido tampoco lo tendrá, pero seré consciente de ello, como un perro sarnoso.


Pequeñas miserias

Estar solo.
Soñar; a veces con llegadas que nunca llegarán.
Descubrir; poco a poco, que Ella va construyendo en algún lugar las pampas de mi desesperación.
Son algunas de las pequeñas miserias de pensar en la que amo.


Juego de Espejos

Las amo.

A la una y a la otra.
A la primera y a la segunda.
A la joven y a la menos joven.
A la que nació allá y a la que nació acá.
A la que besé por primera vez y a la que besé por última vez.

Las amo. Y ambas son mías como el sol de la luna y el mar de la tierra.

Ellas me aman por ser yo su amor y sus putos deseos.


Carta

Amada:
después de días de no verte, de sentirte detrás de mis ojos, de no acunarte con besos breves, diáfanos. Después de no tenerte a mi lado, de no sentir tus cabellos perfumar mis trajes, de no fumar la noche, pienso en vos, muchacha que no estás en mis manos y que estás en mi lengua.

Me pasan los minutos mientras mis ojos se adecúan para el juego de encontrarte en la noche, allí donde mi ciudad camina en tus pasos.

¡Y cómo te espero, amada!

¡Qué deliciosos sueños tejo mientras la tarde en otra parte grita por mis dientes!

Te amo por la rama que prolonga tu ausencia.


Samba de uma nota so

Te amo como el primer día.
Te amo infinita como antes de conocerte.
Te amo dulzura como después de perderte.
Te amo como las nostalgias más simples.
Te amo (como te lo dije tantas veces) por amor al amor.


Preludio externo

Te amo inconsecuente.

Abomino las leyes que me unen a vos.

Sos una pobre puta barata que no asumió su rol.


No llevarás luto por mí

No llevarás luto por mí, Hija de Puta.

No estarás a mi lado cuando me llegue la hora.

No sentiré tu boca húmeda sobre mi frente y en algún lugar bien lejos, como siempre, te lamentarás de tu suerte y seguirás egoístamente en lo tuyo...

No llevarás luto por mí. Mas sin embargo sentirás, estoy seguro, un gusto amargo en tu boca dulce y tendrás ganas de llorar y no estaré junto a ti para consolarte.

Cuando yo muera Amor, vos no serás Nada.

Te inventé en un agujero negro, para morder el perfume de tu boca y no estar tan solo.


La ausente Gran Puta

Abierta de par en par, esperando la invasión que sin duda le ocurrirá, la Gran Puta fuma sus deseos apresuradamente.

Ella es como siempre, una llamada nocturna. Una obsesión que me llega por el Pacífico Sur.



A veces

A veces cuando la noche se cuela por la ventana de mis sueños, pienso en La Única. En sus largas piernas y en sus enormes tetas. También en las noches que compartimos aquí y allá, muchas veces al filo de la desesperación.

Ella aterriza sin saberlo sus deseos en mí.

Ella es La Única y lo sabe, esté donde esté, esté con quien esté, llámese como se llame o como yo lo llame o la sueñe.

Saturday, May 20, 2006

Juan Gelman


Juan Gelman

Argentina-1930



Aloutte

Bendita la mano que me cortara los ojos
para que yo no vea sino a ti.

Y si me cortaran la lengua, su silencio
cantaría lleno de ti.

Y si me cortaran las manos, su memoria
sabría acariciarte a ti.

Y si me cortaran las piernas, su vacío
me llevaría hasta ti.

Y si luego me mataran
aún quedaría todo mi amor de ti.


Escribo en olvido...

Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.


Fábricas de amor

Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.


La más mujer del mundo

Sonríe como un cómplice
bajo el calor suelta sus animales bellos desnudos indolentes
y recorren la tierra llenándola de ansias de carne en libertad
ella prepara sus abismos
ninguno la conoce
en la mitad de la noche me despierta la oigo
como enciende su furor
y las crepitaciones
de rostros que ella quema lentamente
contra su voluntad.


Ausencia de amor

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo
lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.


Preguntas

Ya que navegas por mi sangre
y conoces mis límites,
y me despiertas en la mitad del día
para acostarme en tu recuerdo
y eres furia de mi paciencia para mí,
dime qué diablos hago,
porqué te necesito,
quien eres, muda, sola, recorriéndome,
razón de mi pasión,
porqué quiero llenarte solamente de mí,
y abarcarte, acabarte,
mezclarme en tus cabellos
y eres única patria
contra las bestias del olvido.

Te nombraré veces y veces...

Te nombraré veces y veces.
me acostaré con vos noche y día.
Noches y días con vos.
Me ensuciaré cogiendo con tu sombra.
Te mostraré mi rabioso corazón.
Te pisaré loco de furia.
Te mataré los pedacitos.
Te mataré una con Paco.
Otro lo mato con Rodolfo.
Con Haroldo te mato un pedacito más.
Te mataré con mi hijo en la mano.
Y con el hijo de mi hijo muertito.
Voy a venir con Diana y te mataré.
Voy a venir con José y te mataré.
Te voy a matar derrota.
Nunca me faltará un rostro amado
para matarte otra vez.
Vivo o muerto un rostro amado
hasta que mueras
dolida como estás ya lo sé.
Te voy a matar yo
te voy a matar.

Velorio del Solo

En la fecha.

Solo de tí, lleno de tí,
esta tarde a las 7,
el ciudadano de tu ausencia
se palpaba la cara, la voz, los papelitos,
de veras comprobando
que tus ruidos andaban por sus huesos
y en general te habías ido.

Golpeó puertas, teléfonos.
La gran ciudad estaba equivocada sin tu pelo, señora,
y él sentía tirones detrás del corazón.

A lo mejor era el tabaco,
de todos modos yo soy otro:
un pedazo de tí,
alguien a quien castigan puertas, ruidos, teléfonos,
y, andá a saber porqué,
toda la parentela de la muerte.

Lo que pasa

Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
como un fuego,
y me destruyes, me construyes, eres oscura como la luz.


ESTOY SENTADO COMO UN INVALIDO EN EL DESIERTO DE MI DESEO DE TI

Me he acostumbrado a beber la noche lentamente, porque sé que la habitas, no importa dónde, poblándola de sueños.
El viento de la noche abate estrellas temblorosas en mis manos, que aún no se conforman, viudas inconsolables de tu pelo.
En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste y a veces les daría la libertad que exigen para volver a ti, con el helado filo del cuchillo.
Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva en mí, que si me muero a ti te moriría.

Gotán

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.

Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.

Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.

Ofelia

Esta ofelia no es la prisionera de su propia voluntad
ella sigue a su cuerpo
espléndido como un golpe de vino en medio
[de los hombres
su cuerpo estilo renacimiento lleno de sol de
[Italia pasa por buenos aires
ofelia yo en tus pechos fundaría ciudades
[y ciudades de besos
hermosas libres con su sombra a repartir
[con los amantes mundiales
ofelia por tus pechos pasa como un temblor
[de caballadas a medianoche por Florencia
tus pechos altos duros come il palazzo vecchio
una tarde iba yo por Florencia rodeado
[de tus pechos sin saberlo
era igual la delicia la turbación el miedo
las sombras empezaban a andar por las callejas
[con un olor desconocido
algo como tus pechos después de haber amado
eras oscura ofelia para entonces y enormemente triste
una adivinación una catástrofe
un oleaje de olvido después de la ternura
una especie de culpa sin castigo
de furia en paz con su gran guerra
andabas por Florencia con tus pechos yendo y
[viniendo por las sombras
con saudade de mí seguramente
tu hombro izquierdo digamos
lloraba a tus espaldas o largaba sus ansias lentas
[en el crepúsculo y ellas venían a mi sangre
o eran un temblor como un presagio
gracias te sean dadas ojos míos
gracias narices muchas gracias oídos
[con que escucho los ruidos de la ofelia
antes apenas era una ciudad de Italia
sus tiros me llenaban de otra desgracia el corazón.

Cerezas

Esa mujer que ahora mismito se parece a santa teresa
en el revés de un éxtasis / hace dos o tres besos fue
mar absorto en el colibrí que vuela por su ojo izquierdo
cuando le dan de amar /
y un beso antes todavía /
pisaba el mundo corrigiendo la noche
con un pretexto cualquiera / en realidad
[es una nube
a caballo de una mujer / un corazón
que avanza en elefante cuando tocan
el himno nacional y ella
rezonga como un bandoneón mojado
[hasta los huesos
por la llovizna nacional /
esa mujer pide limosna en un crepúsculo de ollas
que lava con furor / con sangre / con olvido /
encenderla es como poner en la vitrola
[un disco de gardel /
caen calles de fuego de su barrio irrompible
y una mujer y un hombre que caminan atados
al delantal de penas con que se pone a lavar /
igual que mi madre lavando pisos cada día /
para que el día tenga una perla en los pies /
es una perla de rocío /
mamá se levantaba con los ojos llenos de rocío /
le crecían cerezas en los ojos y cada noche
[los besaba el rocío /
en la mitad de la noche me despertaba el ruido
[de sus cerezas creciendo /
el olor de sus ojos me abrigaba en la pieza /
siempre le vi ramitas verdes en las manos
[con que fregaba el día /
limpiaba suciedades del mundo /
lavaba el piso del sur /
volviendo a esa mujer / en sus hojas más altas se posan
los horizontes que miré mañana /
los pajaritos que volarán ayer /
yo mismo con su nombre en mis labios /

XV

tu voz está oscura
de besos que no me diste /
de besos que no me das /
la noche es polvo de este exilio/
tus besos cuelgan lunas
que hielan mi camino / y
tiemblo
debajo del sol /

XXIX

no están muertos los pájaros
de nuestros besos /
están muertos los besos /
los pájaros vuelan en el verde olvidar /
pondré mi espanto lejos /
debajo del pasado /
que arde
callado como el sol /

Rilke, un poeta para la soledad


Rainer María Rilke
(Austria, 1875-1926)

Canción de amor

¿Cómo poder retener mi alma para que no roce
la tuya? ¿Cómo poder elevarla
por encima de ti hacia las otras cosas?
Ay, cómo quisiera yo instalarla
en un sitio perdido en la oscuridad, allí,
en un lugar ajeno y silencioso donde
no tenga ella que temblar cada vez que tus entrañas tiemblan.
Porque todo lo que nos toca a ti y a mí
nos une de inmediato, como el arco del violín
que de dos cuerdas saca una sola nota.
¿A qué instrumento estamos siendo atados?
¿Y qué violinista nos tiene entre sus manos?
¡Oh, dulce canción!



A la música

Música: respiración de las estatuas. Tal vez:
silencio de cuadros. Tú, lenguaje,
donde termina todo lenguaje. Tú, tiempo.
colocado perpendicularmente
sobre los corazones que desvanecen.

Sentimientos, ¿para quién? Oh, tú, transformación
de sentimientos, en qué: en paisaje audible.
Música, tú, extraña. Tú,
espacio del corazón desprendido de nosotros:
tú, nuestro más íntimo espacio,
que presiona por salir y nos trasciende.
Sagrada despedida:
allí donde nos rodea lo interior
como la más recorrida de las distancias,
como el otro lado del aire:
puro,
gigantesco,
pero ya no habitable.




La muerte


Ahí está la muerte, un extracto azulado
en una taza sin platillo.
Un extraño lugar para una taza,
el estar sobre el dorso de una mano.
Muy bien se reconoce la curva esmaltada
la rotura del asa. Polvorienta en escritura gastada
sobre su lado externo, la palabra Esper-anza.

Esto lo ha descifrado ya el bebedor de turno,
en un desayuno lejano.

¿Qué clase de seres son estos
que hay que terminar espantando con veneno?

¿Se quedarían si no? ¿No enloquecerán aquí
en esta cena tan llena de dificultades?
Es necesario quitarles el duro presente,
así como se saca una dentadura postiza.
Entonces ellos balbucean y continúan balbuceando, balbuceando...

................................................................
Oh lluvia de estrellas,
vista desde un puente, alguna vez.
No olvidarte. ¡Permanecer!




La amada perdida de antemano

Oh tú, amada perdida de antemano,
nunca venida, yo no sé
qué músicas te gustan. Ya no intento
reconocerte cuando lo venidero ondula.
Las imágenes todas, los paisajes remotos,
ciudades, torres, puentes y los giros
inesperados que hay en los caminos,
lo poderoso de países
antaño entrecruzados con los dioses:
todo asciende a un sentido, en mi interior;
a ti, que estás huyendo.

Ay, eres los jardines,
ay, los miré con tanta
esperanza. Una ventana abierta
en la casa de campo y tú casi salías,
pensativa, hacia mí. Encontré callejuelas
que tú acababas de pisar,
y a veces los espejos de las tiendas estaban
todavía embriagados de ti, y con susto daban
mi imágen demasiado repentina. ¿Quién sabe
si sonó el mismo pájaro através de nosotros,
ayer, en el crepúsculo?



Matrimonio

Ella está triste, silenciosa y sola.
Mira, ella padece. Tus noches se postraron
sobre sus silenciosas, poco excitadas noches,
cual roca derrumbándose.

Cientos de veces en tu avidez sosterrada,
la envenenaste y la despilfarraste;
pero el que una vez sola, al igual que un donante
silencioso y oscuro, te hincaras de rodillas
junto a ella, te hace varonil y es muy tuyo.

(Meudon, primavera de 1906)



Los separados

Más que perdidos, más, para mí, que ya muertos...
transformados en otro nombre que yo no sé;
que ni siquiera me amenaza:
cuándo fue, que no me venían las palabras
y algo paralizante me impidió
el llamarte, cuando te me escapabas,
tú que ahora me atraes a veces, y me obligas,
tú, la siempre lejana, hacia ti,
como hacia una estrella que yo nunca veré.


¿Quién eres ahora tú, en matrimonio extraño,
desde el que quizá nunca mires hacia lo lejos?
Tenemos una cosa en común: yo sucedo
en la soledad mía, y tú, tú sucediste...

Más no sé de ninguno de los dos.
Y, sin embargo, existe un ángel, a quien
le sea aún difícil distinguirnos.
Pero él sabrá también si estamos padeciendo.

(París, mediados de agosto de 1907)



La amante

De ti tengo nostalgia. Me deslizo
desde mi propia mano, perdiéndome a mí misma,
sin esperanza de luchar contra eso
que, como de tu parte, viene a mí,
serio y sin vacilar, sin relación.

...aquellos tiempos: cómo era yo un solo ser,
nada que me llamara, ni que me traicionara;
mi silencio era igual que una piedra
sober la que el arroyo desliza su murmullo.

Pero en primavera, estas semanas,
algo me ha desgajado muy despacio
del año oscuro e inconsciente.
Algo ha puesto mi pobre vida cálida
en las manos de alguno que no sabe
lo que yo era hasta ayer.



Leda

Cuando el dios, en su apuro, entró en el cisne,
sintió casi temor de hallarlo tan hermoso;
y, muy confuso, en él se sumergió.
Pero su treta ya le arrastraba a la acción,

aún antes de probar los sentimientos
de aquel ser no probado. Y ya la abierta
reconoció en el cisne al que venía
y supo ya: solicitaba algo

que ella, confundida, mientras se resistía
ya no podía ocultar: Descendió él, y, ondulando
su cuello contra la mano rendida, el dios

se abandonó en la amada.
Sólo entonces sintió, gozoso, su plumaje
y de verdad fue cisne en su regazo.

(1908)



Canción para dormir

Si alguna vez te pierdo
¿podrás dormir, sin que,
cual la copa de un tilo,
me pierda, susurrando, sobre ti?

Sin que yo vele y deposite,
como si fueran párpados,
palabras en tus pechos,
en tus miembros y boca.

Sin que te cierre y deje
a solas con los tuyo,
como un jardín con masas
de melisa y anís.




Soneto IV (De Sonetos a Orfeo)



Oh, éste es el animal inexistente.
Ellas no lo sabían, mas de todas maneras
- su caminar, su cuello, su postura y la luz
de su mirar callado- ellas lo amaron.

Es verdad, no existía. Pero, por lo amaron,
se hizo el animal puro. Dejaban simpre espacio.
Y en el espacio, claro y reservado, alzó
con levedad la testa y no necesitó

apenas existir. No lo nutrían con grano;
con posibilidad de ser, únicamente.
Y ésta proporcionó tal fuerza al animal

que se alzó de su frente un cuerno. Un solo cuerno.
Y él, blanco, se acercó a una muchacha virgen
y existió en espejo de plata y dentro de ella.

(1923)





Canción



Tú, a quien no digo que en la noche
yazgo llorando,
cuyo ser me da sueño
como una cuna.

Tú, que no dices si ella vela
por micausa:
¿qué te parecería
si este esplendor lo soportásemos,
sin calmarlo, en nosotros?
--------
Observa a los amantes:
a la hora de las confesiones,
qué pronto mienten.
--------
Me haces sentirme solo. Sóloa ti te transformo.
A veces eres tú,a veces tu murmullo,
o aroma sin residuos.
Ay, en mis brazos he perdido a todas,
sólo tú vuelves siempre a renacer:
porque nunca te tuve, te retengo.








Al escribirte, un jugo
brotó de la masculina flor,
que para mi ser hombre
es rica y enigmática.

¿Sientes, cuando me lees,
lejana cariñosa, qué
dulzor fluye en el cáliz
femenino, dispuesto?


(Ragaz, 22 de julio de 1924)

Friday, May 19, 2006

Quédate con tu Borges (*)


(*)Nicanor Parra


Jorge Luis Borges
Argentina (1899-1986)


On his blindness

Al cabo de los años me rodea
una terca neblina luminosa
que reduce las cosas a una cosa
sin forma ni color. Casi a una idea.
La vasta noche elemental y el día
lleno de gente son esa neblina
de luz dudosa y fiel que no declina
y que acecha en el alba. Yo querría
ver una cara alguna vez. Ignoro
la inexplorada enciclopedia, el goce
de libros que mi mano reconoce,
las altas aves y las lunas de oro.
A los otros que les queda el universo;
a mi penumbra, el hábito del verso.


Un lobo

Furtivo y gris en la penumbra última,
va dejando sus rastros en la margen
de este río sin nombre que ha saciado
la sed de su garganta y cuyas aguas
no repiten estrellas. Esta noche,
el lobo es una sombra que está sola
y que busca a la hembra y siente frío.
Es el último lobo de Inglaterra.
Odín y Thor lo saben. En su alta
casa de piedra un rey ha decidido
acabar con los lobos. Ya forjado
ha sido el fuerte hierro de tu muerte.
Lobo sajón, has engendrado en vano.
No basta ser cruel. Eres el último.
Mil años pasarán y un hombre viejo
te soñará en América. De nada
puede servirte ese futuro sueño.
Hoy te cercan los hombres que siguieron
por la selva los rastros que dejaste,
furtivo y gris en la penumbra última.


Cristo en la cruz

Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?

Poema Anverso

Dormías. Te despierto.
La gran mañana depara la ilusión de un principio.
Te habías olvidado de Virgilio. Ahí están los hexámetros.
Te traigo muchas cosas.
Las cuatro raíces del griego: la tierra, el agua, el fuego, el aire.
Un solo nombre de mujer.
La amistad de la luna.
Los claros colores del atlas.
El olvido, que purifica.
La memoria que elige y que redescubre.
El hábito que nos ayuda a sentir que somos inmortales.
La esfera y las agujas que parcelan el inasible tiempo.
La fragancia del sándalo.
Las dudas que llamamos, no sin alguna vanidad, metafísica.
La curva del bastón que tu mano espera.
El sabor de las uvas y de la miel.


El suicida

No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma.
Del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas.
Los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.

Yo

La calavera, el corazón secreto,
los caminos de sangre que no veo,
los túneles del sueño, ese Proteo,
las vísceras, la nuca, el esqueleto.
Soy esas cosas. Increíblemente.
Soy también la memoria de una espada.
Y la de un solitario sol poniente
que se dispersa en oro, en sombra, en nada.
Soy el que ve las proas desde el puerto;
soy los contados libros, los contados
grabados por el tiempo fatigados;
soy el que envidia a los que ya se han muerto.
Más raro es ser el hombre que entrelaza
palabras en un cuarto de la casa.


Lo perdido

¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo
y que no fue? ¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,
según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.


Una despedida

Tarde que socavó nuestro adiós.
Tarde acerada y deleitosa y monstruosa como un ángel oscuro.
Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda
intimidad de los besos.
El tiempo inevitable se desbordaba sobre el abrazo inútil.
Prodigábamos pasión juntamente, no para nosotros sino
para la soledad ya inmediata.
Nos rechazó la luz; la noche había llegado con urgencia.
Fuimos hasta la verja en esa gravedad de la sombra que ya
el lucero alivia.
Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de tu abrazo.
Como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus lágrimas.
Tarde que dura vívida como un sueño
entre las otras tardes.
Después yo fui alcanzando y rebasando
noches y singladuras.

Despedidas

Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos
O tarde merecidas por la pena,
noches de esperanzas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viviendo y perdiendo...
Definitivamente como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.

El cómplice


Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación,
el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
No importa mi ventura o mi desventura.
Soy poeta.

Sábados

Afuera hay un ocaso, alhaja oscura
engastada en el tiempo,
y una honda ciudad ciega
de hombres que no te vieron.
La tarde calla o canta.
Alguien descrucifica los anhelos
clavados en el piano.
Siempre, la multitud de tu hermosura.
A despecho de tu desamor
tu hermosura
prodiga su milagro por el tiempo.
Esta en ti la ventura
como la primavera en la hoja nueva.

Ya casi no soy nadie,
soy tan solo ese anhelo
que se pierde en la tarde.
En ti esta la delicia
como esta la crueldad en las espadas.

Agravando la reja esta la noche.
En la sala severa
se buscan como ciegos nuestras dos soledades.
Sobrevive a la tarde
la blancura gloriosa de tu carne.
En nuestro amor hay una pena
que se parece al alma.


que ayer solo eras toda hermosura
eres tambien todo amor, ahora.


Y UNO APRENDE

Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
y con cada día uno aprende.

Amorosa anticipación

Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
serán favor tan misterioso
como mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes.
Arrojado a quietud,
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera, quizá
como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo,
sin el amor, sin mí.

Ausencia

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.