Friday, December 29, 2006

El asco dadaísta: Tzara y nadanadanadanadanada...

Tristan Tzara

Francia, 1896-1963

"El Domador de leones recuerda"


mírame y sé color
más tarde
tu reír como sol por liebres por camaleones
aprieta mi cuerpo entre dos líneas anchas que el hambre
sea claridad
duerme duerme ¿ves? somos pesados antílope azul sobre
glaciar oreja en las piedras bellas fronteras oye la piedra
viejo pescador frío grande con letra nueva aprender las
muchachas de hilo de hierro, y azúcar giran largamente
los frascos son grandes como los parasoles blancos oye
rueda rueda roja
en las colonias
recuerdo olor de limpia farmacia vieja sirvienta
caballo verde y cereales
cuerno grita
flauta
equipajes corrales oscuros
muerde sierra ¿quieres?
horizontal ver.



Veinticinco poemas, 1918




El hombre aproximativo- Tristan Tzara, 1930 [fragmento]



domingo profundo tapadera sobre el hervor de la sangre
semanario peso acurrucado en sus músculos
caído en el interior de sí mismo reencontrado
las campanas suenan sin razón y nosotros también
suenen campanas sin razón y nosotros también
nosotros nos alegramos al ruido de las cadenas
que haremos sonar en nosotros con las campanas
*
cual en este lenguaje que nos azota nos sobresaltamos con la luz
nuestros nervios son látigos entre las manos del tiempo
y la duda viene con una sola ola incolora
atornillándose comprimiéndose aplastándose en nosotros
como el papel estrujado del embalaje deshecho
obsequio de otra edad a los deslizamientos de los peces amargos
*
las campanas suenan sin razón y nosotros también
los ojos de las frutas nos miran atentamente
y todas nuestras acciones son controladas no hay nada oculto
el agua del río ha lavado tanto su lecho
transporta a los dos hijos de las miradas que han arrastrado pies de los muros
en los brazos desgastados de la vida
atraído a los débiles unidos a las tentaciones, agotado de éxtasis
abierto al fondo de las viejas variantes
y desatadas las fuentes de las lágrimas prisioneras
las fuentes sujetas a los cotidianos ahogos
las miradas que agarran con manos desechadas
el claro producto del día o la ensombrecida aparición
que dan a cuidadosa riqueza de la sonrisa
atornillada como en una flor en el ojal de la mañana
los que solicitan el alimento o la voluptuosidad
los realizadores que reciben eléctricas vibraciones los sobresaltos
las aventuras el fuego la certidumbre o la esclavitud
las miradas que se han arrastrado a lo largo de discretas tormentas
han consumido los adoquines de las ciudades y expiado muchas bajezas en las limosnas
se siguen cerradas alrededor de las cintas de agua
y corren hacia los mares llevándose su peso
las humanas basuras y sus milagros
*
el agua del río ha lavado tanto su lecho
que también la luz resbala en la onda lisa
y cae al fondo con el sordo golpe de las piedras
las campanas suenan sin razón y nosotros también
los cuidados que llevamos con nosotros
que son nuestras ropas interiores
que nos ponemos todas las mañanas
que la noche deshace con manos de sueño
adornadas de inútiles jeroglíficos metálicos
purificados en el baño de paisajes circulares
en las ciudades preparados a la carnaza al sacrificio
cerca de los mares a los balanceos de perspectivas
en las montañas a las inquietas severidades
en los pueblos a las dolorosas negligencias
la mano que pesa sobre la cabeza
las campanas suenan sin razón y nosotros también
partimos con las partidas llegamos con las llegadas
partimos con las partidas llegamos cuando los demás parten
sin razón un poco secos un poco duros severos
pan alimento más pan que acompaña
la canción sabrosa en la gama de la lengua
los colores descargan sus pesos y piensan
y piensan o gritan y quedan y se alimentan
de frutos ligeros como el humo
quien piensa en el calor que arruga la palabra
palabra de su hueso el sueño que se llama nosotros
*
las campanas suenan sin razón y nosotros también
marchamos para escapar al hormiguero de las carreteras
con un frasco de paisaje una enfermedad una sola
una sola enfermedad cultivamos la muerte
sé que llevo la melodía en mí y no he tenido miedo
llevo la muerte y si muero es la muerte
que me llevará en sus brazos imperceptibles
finos y ligeros como el olor de la hierba rala
finos y ligeros como la partida sin causa
sin amargor sin dudas sin regreso sin
las campanas suenan sin razón y nosotros también
por qué buscar el cabo de la cadena que nos une a la cadena
suenen campanas sin razón y nosotros también
haremos sonar en nosotros los vasos rotos
las monedas auténticas mezcladas con las falsas monedas
los restos de las fiestas rotas en risas y en tempestad
a cuyas puertas podrían abrirse los abismos
las tumbas de aire los molinos trituradores los huesos árticos
esas fiestas que nos transportan las cabezas al cielo
y escupen en nuestros músculos la noche de plomo fundido
*
yo hablo de lo que hablo que hablo yo estoy solo
no soy nada más que un pequeño ruido tengo muchos ruidos en mí
un ruido helado, arrugado en la encrucijada tirado sobre la acera húmeda
a los pies de los hombres atormentados corriendo con sus muertos
alrededor de la muerte que extiende sus brazos
sobre el cuadrante de la hora sola viviente al sol
el soplo oscuro de la noche que se espesa
y a lo largo de las venas cantan las flautas marinas
transportadas sobre las octavas de los lechos de diversas existencias
las vidas se repiten hacia el infinito hasta la delgadez atómica
y en alto tan alto que nosotros no podemos ver
y con estas vidas al contado que no queremos
el ultra-violeta de tantas vías paralelas
las que nosotros habríamos podido prender
esas por las cuales habríamos podido no venir al mundo
o estar ya en camino desde largo tiempo tanto tiempo
que se habría olvidado y en la época y la tierra que nos habría chupado la carne
sales y metales límpidos al fondo de los pocos
*
pienso en el calor que arruga la palabra
alrededor de su hueso el sueño que se llama nosotros
1. Manifiesto del señor Antipirina
DADÁ es nuestra intensidad: que erige las bayonetas sin consecuencia la cabeza sumatral del bebé alemán; DADÁ es la vida sin pantufls ni paralelos; que está en contra y a favor de la unidad y decididamente contra el futuro; sabemos sensatamente que nuestros cerebros se convertirán en cojines blancuzcos, que nuestro antidogmatismo es tan exclusivista como el funcionario y que no somos libres y gritamos libertad; necesidad severa sin disciplina ni moral y escupamos sobre la humanidad.
DADÁ permanece dentro del marco de las debilidades europeas, es una cochinada como todas, pero de ahora en adelante queremos zurrarnos en diversos colores para ornar el jadrín zoológico del arte de todas las banderas de los consulados.
Nosotros somos directores de circo y chiflamos entre los vientos de las ferias, por entre los conventos, prostituciones, teatros, realidades, sentimientos, restaurantes, uy, jojo, bang, bang.
Nosotros declaramos que el coche es un sentimiento que nos ha mimado más de lo suficiente en las lentitudes de sus abstracciones, como los transatlánticos, los ruidos y las ideas. Sin embargo, nosotros exteriorizamos la facilidad, buscamos la esencia central y nos sentimos contentos si podemos ocultarla; no queremos contar las ventanas de la élite maravillosa, pues DADÁ no exite para nadie y queremos que todo el mundo entienda eso. Es ahí, se los aseguro, donde está el balcón de Dadá. Desde donde uno puede oír las marchas militares y descender cortando el aire como un serafín en un baño popular, para mear y comprender la parábola.
DADÁ no es locura, ni sabiduría, ni ironía, mírame, gentil burgués.
El arte era un juego color de avellana, los niños armaban las palabras que tienen repique al final, luego lloraban y gritaban la estrofa, y le ponían las botitas de las muñecas, y la estrofa se volvió reina para morir un poco y la reina se convirtió en ballena y los niños corrían y se quedaron sin cena.
Y luego vinieron los grandes embajadores del sentimiento, quienes exclamaron históricamente a coro:
Psicología Psicología jiji
Ciencia Ciencia Ciencia Viva Francia
No somos naïf
Somos sucesivos
Somos exclusivos
No somos simples
y sabemos bien discutir de la inteligencia.
Pero Nosotros, DADÁ, no compartimos su opinión, pues el arte no es cosa seria, se los aseguro, y si mostramos el crimen para doctamente decir ventilador, es para halagarles, queridos oyentes, los amo tanto, se los aseguro, los adoro.

1916


Proclamación sin pretensión


El arte se duerme para el nacimiento del mundo nuevo
"ARTE" -papagayo de palabra- reemplazado por DADÁ,
PLESIOSAURO, o pañuelo.
El talento QUE SE PUEDE APRENDER hace del
poeta un droguista HOY la crítica es balanza
ya no lanza semejanzas
Hipertróficos pintores hiperestesiados
e hipnotizados por las hiedras de los
almuédanos de apariencia hipócrita
CONSOLIDEN LA COSECHA EXACTA DE LOS CÁLCULOS
HIPÓDROMO DE GARANTÍAS INMORTALES; No hay
ninguna importancia no hay transparencia
ni apariencia.
MÚSICOS ROMPAN SUS INSTRUMENTOS
CIEGOS en el escenario
La JERINGA no es sino para mí
entendimiento. Escribo porque es natural como
orino cuando estoy enfermo
Es arte está necesitado de una operación
El arte es una PRETENSIÓN recalentada
a la timidez de la bacinia urinaria, LA HISTERIA nacida
en el taller
Nosotros buscamos la fuerza derecha pura SOBRIA
ÚNICA no buscamos NADA
nosotros afirmamos la VITALIDAD de cada instante
la anti-filosofía de las acrobacias ESPONTÁNEAS
En este momento odio al hombre que
cuchichea antes del entreacto -agua de
colonia- tono agrio. EL VIENTO ALEGRE.
Si cada quie dice lo contrario es
porque tiene razón.
Preparen la acción del géiser de nuestra sangre
-formación submarina de aviones transcromáticos,
metales celulares y cifrados en el salto
de las imágenes
por encima de los reglamentos de lo
BELLO y su control
No es para los abortos
que todavía adoran su ombligo.


Manifiesto del señor Aa el antifilósofo


sin la búsqueda de yo te adoro
que es un boxeador francés
valores marítimos irregulares como
la depresión de Dadá en la sangre del
bicéfalo
resbalo entre la muerte y los fosfatos
indecisos que raspan un poco el cerebro
común de los poetas dadaístas
afortunadamente
pues
oro
mina
las tarifas y la vida cara me han decidido a
abandonar las D
no es cierto que los falsos dadás me
las hayan quitado ya que
el reembolso comenzará en cuanto
es como para llorar la nada que se llama
nada
y he barrido la enfermedad en la aduana
yo caparazón y paraguas del cerebro
de mediodía a las dos de abono
supersticioso desencadenando los engranajes
del ballet espermatozoico que hallarán
ustedes en ensayo general en todos
los corazones de individuos sospechosos
yo les comeré un poco los dedos de ustedes
yo les pago la renovación del abono del
amor en celuloide que rechina como
puertas de metal
y ustedes son unos idiotas
yo volveré una vez como su
orina renaciente a la joie de vivre el
viento partero
y establezco un pensionado de mantenedores
de poetas
y vengo una vez más para comenzar
de nuevo y son ustedes unos idiotas
y la llave del selfcleptómano no
funciona más que con aceite crepuscular
en cada nudo de cada máquina
está la nariz del recién nacido
y todos somos idiotas
y muy sospechosos de una nueva forma
de inteligencia y de nueva lógica
a la manera de nosotros mismos
que no es Dadá de manera alguna
y ustedes se dejan llevar por el
Aaísmo
y todos ustedes son idiotas
cataplasmas
en alcohol de sueño purificado
vendajes
idiotas
vírgenes.

¡Mírenme bien!
Soy un idiota, soy un farsante, soy un bromista.
¡Mírenme bien!
Soy feo, mi cara carece de expresión, soy pequeño.
¡Soy como todos ustedes! [1]
Pero pregúntense, antes de mirarme, si el iris por el que envían flechas de sentimiento líquido no es caca de mosca, si los ojos de su vientre no son secciones de tumores cuyas miradas saldrán alguna vez por una parte cualquiera de su cuerpo, en forma de derrame blenorrágico.
Ustedes ven con su ombligo -¿por qué le esconden el espectáculo ridículo que nosotros le brindamos? Y más abajo, sexos de mujeres, con dientes, que lo tragan todo -la poesía de la eternidad, el amor, el amor puro, naturalmente- los beefsteaks sangrantes y la pintura al óleo. Todos los que miran y que comprenden se colocan fácilmente entre la poesía y el amor, entre el beefsteak y la pintura. Serán digeridos, serán digeridos. Recientemente se me acusó de haber robado unas pieles. Probablemente porque creían que me contaba todavía entre los poestas. Entre esos poetas que satisfacen sus necesidades legítimas de onanismo frío con pieles calientes: Ahah, yo conozco otros placeres, igual de platónicos. Llame por teléfono a su familia y orine en el agujero reservado a las boberías gastronómicas y sagradas.
DADÁ propone dos soluciones:
¡NO MÁS MIRADAS!
¡NO MÁS PALABRAS! [2]
¡Ya no miren!
¡Ya no hablen!
Pues yo, camaleón cambio infiltración con actitudes cómodas -opiniones multicolores para toda ocasión dimensión precio- yo hago lo contrario de lo que propongo a los demas. [3]
SE ME OLVIDA ALGO
¿dónde? ¿por qué? ¿cómo?
es decir:
ventilador de ejemoplos fríos servirá a la serpiente frágil de cabalgata y nunca tuve el placer de verla a usted my dear, rígida la oreja saldrá por sí misma del sobre como todas las provisiones marinas y los productos de la cada Aa & Co. el chicle por ejemplo y los perros tienen ojos azules, bebo camomila, ellos se beben el viento, DADÁ introduce nuevos puntos de vista, ahora se sienta uno en las cuatro esquinas de las mesas, en actitudes deslizadas un poco a diestra y siniestra, es por eso que estoy enfadado con Dadá, exijan por doquier la supresión de las D, coman Aa, frótense con la pasta dentífrica Aa, vístanse en la Casa Aa. Aa es un pañuelo y el sexo que se limpia los mocos, el hundimiento rápido -de hule- no tiene necesidad de manifiestos ni de libretas de direcciones, da 25% de descuento vístase usted con Aa tiene los ojos azules.

[1] Quería hacerme un poco de publicidad
[2] Basta de manifiestos
[3] A veces



Dada manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo

I

preámbulo = sardanápalo
uno = valija
mujer = mujeres
pantalón = agua
sí = bigote
2 = tres
bastón = tal vez
después = descifrar
irritante = esmeralda
vicio = bis
octubre = periscopio
* = nervio
o todo eso junto en cualquier arreglo sabroso, jabonoso, brusco o definitivo -sacado en sorteo- está vivo.
Es así que por encima del espíritu vigilante del clergyman construido en la esquina de cada calle animal, vegetal, imaginable y orgánica, todo es igual o nada tiene igual. Incluso si yo no lo creía, la verdad es que lo he escrito en este papel -porque es un mentira que yo FIJÉ como una mariposa en el sombrero.
La mentira circula -saluda al Señor Oportuno y al Señor Cómodo: la detengo, se vuelve verdad.
Así DADA se hace cargo de la policía con pedales y de la moral con sordina.
Todo el mundo (en cierto momento) estaba completo en su cabeza y en su cuerpo. Repítase eso 30 veces.
Me parezco muy simpático.



II

Un manifiesto es una comunicación hecha al mundo entero, en la que no hay más pretensión que el descubrimiento de los medios para curar instantáneamente la sífilis política, astronómica, artística, parlamentaria, agronómica y literaria. Puede ser dulce, bonachón,
siempre tiene razón, es fuerte, vigoroso y lógico.
A propósito de lógica, me parezco muy simpático.



El orgullo es la estrella que bosteza y penetra por los ojos y por la boca, que se apoya, hinca en su seno está escrito: estirarás la pata. Es su único remedio. ¿Quién cree aún en los médicos? Yo prefiero al poeta que es un pedo en una máquina de vapor -es manso pero no llora- educado y semipederasta, va nadando. Los dos me valen un sorbete. Es un azar (que no es necesario) que el primero sea alemán, el segundo español. Lejos de nosotros, realmente, la idea de descubrir la teoría de la probabilidad de las razas y el epistolario perfeccionado de la amargura.


III

Siempre se han cometido errores, pero los errores más grandes son los poemas que uno ha escrito. La palabrería tiene una sola razón de ser: el rejuvenecimiento y el mantenimiento de las tradiciones de la biblia. A la palabrería la alienta la administración de correos, que, ¡ay!, se perfecciona, alentada por la compañía de tabacos, las compañías de ferrocarriles, los hospitales, las empresas funerarias, las fábricas de tela. A la palabrería la alienta la cultura de las familias. A la palabrería la alientan los dineros de papá. Cada gota de saliva que se evade de la conversación se convierte en oro. Como los pueblos todavía tienen necesidad de divinidades para observar las 3 leyes esenciales: comer, hacer el amor y cagar, y con los reyes de viaje y las leyendas demasiado duras, tan sólo la palabrería cuenta actualmente. La forma con que se presenta con mayor frecuencia es DADA.
Hay gente (periodistas, abogados, amateurs, filósofos) que inclusive consideran las otras formas: negocios, matrimonios, visitas, guerras, congresos diversos, sociedades anónimas, política, accidentes, bailes, crisis económicas, crisis nerviosas, como variaciones de dadá.
Como no soy imperialista, no comparto su opinión -más bien creo que dadá no es sino una divinidad de segundo orden, a la que se debe colocar simplemente al lado de las otras formas del nuevo mecanismo para religiones de interregno.
La simplicidad ¿es simple o es dadá?
Me parezco bastante simpático.


IV


¿Es acaso necesaria la poesía? Yo sé que aquellos que más fuerte gritan en su contra sin saberlo le destinan y preparan una perfección confortable; -a eso le llaman futuro higiénico.
Se prevé el aniquilamiento (siempre próximo) del arte. Aquí deseamos un arte más arte. Higiene se vuelve pureza diosmío diosmío.
¿Acaso ya no debe creer uno en las palabras? ¿Desde cuándo expresan lo contrario de lo que el órgano que las emite piensa y quiere? *
He aquí el gran secreto:
El pensamiento se hace en la boca.
Todavía me parezco muy simpático.

Un gran filósofo canadiense ha dicho: El pensamiento y el pasado también son muy simpáticos.


V


Un amigo, que es demasiado amigo mío para no ser inteligente, me decía el otro día:
el estremecimiento
el quiromántico NO ES MAS QUE LA
FORMA DE DECIR buenos días /buenas noches
Y DEPENDE DE LA FORMA QUE SE LE HA DADO
su raspilla
A
su cabello Yo le contesté:
TIENES RAZÓN idiota/príncipe
PORQUE YO ESTOY
CONVENCIDO DE LO Contrario/tártaro
naturalmente
titubeamos
NO TENEMOS
razón. Me llamo/ ganas de comprender LO OTRO
La diversidad siendo divertida, este juego de golf da la ilusión de una "cierta" profundidad. Yo mantengo todas las convenciones
-suprimirlas sería crear nuevas convenciones, lo cual nos complicaría la vida de una manera verdaderamente repugnante.
Ya no se sabría qué es lo chic: amar a los niños del primer o del segundo matrimonio. El "pistilo de la pistola" nos ha metido con frecuencia en situaciones bizarras y agitadas. Desordenar el sentido -desordenar las nociones y todas las pequeñas lluvias tropicales de la desmoralización, desorganización, destrucción, carambolas, son acciones aseguradas contra la pólvora y de utilidad pública reconocida. Hay un hecho conocido: ya no se encuentran dadaístas más que en la Academia Francesa. Con todo, me parezco muy simpático.


VI


Parece ser que existe eso: más lógico, muy lógico, demasiado lógico, menos lógico, poco lógico, verdaderamente lógico, bastante lógico.
Pues entonces saquen las consecuencias.
-Ya:
Ahora llamen en la memoria al ser que más aman.
-¿Ya?
Díganme el número yo les diré la lotería.


VII


A priori, es decir con los ojos cerrados, Dadá sitúa antes de la acción y por encima de todo: a La Duda. DADA duda de todo. Dadá es tatú. Todo es Dadá. Desconfíen de Dadá.
El anti-dadaísmo es una enfermedad: la selfcleptomanía, el estado normal del hombre es DADA.
Pero los verdaderos dadás están contra
DADA.
El selfcleptómano.
Quien robe -sin pensar en su interés, en su voluntad- elementos de su individuo es un cleptómano. Se roba a sí mismo. Hace desaparecer los caracteres que lo alejan de la comunidad. Los burgueses se parecen -todos son iguales. No solían parecerse. Se les enseñó a robar ~l robo se volvió función- lo más cómodo y menos peligroso es robarse a sí mismo. Todos ellos son muy pobres. Los pobres están contra DADA. Tienen mucho que hacer con sus cerebros. Nunca terminarán. Trabajan. Se trabajan -se engañan a sí mismos se roban -son muy pobres. Pobrecitos. Los pobres trabajan. Los pobres están contra DADA. Quien esté contra DADA está conmigo, dijo un hombre ilustre, pero murió en seguida. Se le enterró como a un verdadero dadaísta. Anno domini Dadá. ¡Desconfíen! Y recuerden este ejemplo.


VIII


PARA HACER UN POEMA DADAÍSTA.


Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo. *
* Ejemplo:

cuando los perros atraviesan el aire en un diamante como las ideas y el apéndice de la meninge señala la hora de despertar programa (el título es mío)

premios son ayer conviniendo en seguida cuadros / apreciar el sueño época de los ojos / pomposamente que recitar el evangelio género se oscurece / grupo el apoteosis imaginar dice él fatalidad poder de los colores / talló perchas alelado la realidad un encanto ¡ espectador todos al esfuerzo de la ya no es 10 a 12 / durante divagación caracoleos desciende presión / volver de locos uno tras otro sillas sobre un monstruosa aplastando el escenario / celebrar pero sus 160 adeptos en paso en los puestos en mi nacrado / fastuoso de tierra plátanos sostuvo esclarecerse / júbilo demandar reunidos casi / de ha la uno tanto que le invocaba de las visiones / de los canta ésta ríe / sale situación desaparece describe aquella 25 danza salve / disimuló todo de no es fue / magnífica la ascensión tiene la banda mejor luz cuya suntuosidad escena me music-hall / reaparece siguiendo instante se agitar vivir / negocios que no prestaba 1 manera palabras vienen esa gente


IX


Hay gente que explica porque hay gente que aprende. Suprímanlos y no queda más que dadá.
Moje usted la pluma en un líquido negro con intenciones manifiestas -no es más que su autobiografía que usted empolla bajo el vientre del cerebelo en flor.
Biografía es el séquito del hombre ilustre.
Grande o fuerte. Y ahí está usted, usted, hombre sencillo como los demás, luego de haber mojado la pluma en la tinta, lleno de
PRETENSIONES que se manifiestan en formas tan diversas como imprevistas, y se aplican a todas las formas de la actividad y del estado de ánimo y de mímica;
Helo a usted lleno de
AMBICIONES
de mantenerse en la esfera de la vida, en el sitio al que acaba de llegar hace un instante, de progresar en marcha ascendente ilusoria y ridícula hacia una apoteosis que no existe más que en su neurastenia: helo a usted lleno de
ORGULLO
más grande, más fuerte, más profundo que todos los demás.
Queridos cofrades: un gran hombre, uno pequeño, fuerte, débil, profundo, superficial, he ahí por qué reventarán todos ustedes.
Existe gente que antedató sus manifiestos para hacer creer que tuvo un poco antes la idea de su propia grandeza. Mis queridos cofrades: antes después, pasado futuro, ahora ayer, he ahí por qué reventarán.
Existe gente que ha dicho: dadá es bueno porque no es malo, dadá es malo, dadá es una religión, dadá es una poesía, dadá es un espíritu, dadá es escéptico, dadá es una magia, yo conozco dadá.
Mis queridos cofrades: bueno malo, religión poesía, mente escepticismo, definición definición, he ahí por qué reventarán todos ustedes, y reventarán, yo se lo juro.
El gran misterio es un secreto, pero lo conocen algunas personas. Jamás dirán lo que es dadá. Para distraerlos una vez más diré algo como:
dadá es la dictadura de la mente, o dadá es la dictadura del lenguaje, o bien
dadá es la muerte de la mente, lo que dará gusto a muchos de mis amigos. Amigos.


X


Es patente que desde Gambetta, la guerra, el Panamá y l'affaire Steinheil, la inteligencia se encuentra en la calle. El inteligente se ha convertido en un tipo completo, normal. Lo que nos hace falta, lo que es de interés, lo que es raro porque posee las anomalías de un ser precioso, la frescura y la libertad de los grandes antihombres, es
EL IDIOTA
Dadá trabaja con todas sus fuerzas por la instauración del idiota en todas partes. Pero conscientemente. Y él mismo tiende cada vez más a volverse idiota.
Dadá es terrible. No le enternecen las derrotas de la inteligencia. Dadá es más bien cobarde, pero cobarde como un perro rabioso, no reconoce método ni exceso persuasivo.
La falta de jarreteras que lo hace agacharse sistemáticamente nos recuerda la famosa falta de sistema que en el fondo no existió nunca. La falsa noticia fue lanzada por una lavandera en el pie de su página, la página fue llevada al país bárbaro donde los colibríes la hacen de sandwichmen de la naturaleza cordial.
Esto me lo contó un relojero que tenía en su mano una jeringa flexible que llamó, en recuerdo característico de los países tórridos, flemática e insinuante.


XI


Dadá es un perro -un compás- la arcilla abdominal -ni nuevo ni japonesa desnuda-gasómetro de los sentimientos en bolas -Dadá es brutal y no hace propaganda- Dadá es una cantidad de vida en transformación transparente sin esfuerzo y giratoria.


XII

señores señoras compren entren compren y no lean verán a quien tiene en sus manos la llave del niágara el hombre que cojea en una caja los hemisferios en una valija la nariz encerrada en un farolillo chino verán verán verán la danza del vientre en el sabon de massachussets aquél que clava el clavo y el neumático se desinfla las medias de seda de la señorita atlántida la maleta que le da 6 vueltas al mundo para hallar el destinatario señor y su prometida su hermano y su cuñada hallarán ustedes la dirección del carpintero el reloj de sapos el nervio como plegadera tendrán la dirección del alfiler menor para el sexo femenino y del que proporciona las fotos obscenas al rey de grecia así como la dirección de la action française.


XIII

DADA es un microbio virgen
Dadá está contra la carestía de la vida
Dadá
sociedad anónima para la explotación de las ideas
Dadá tiene 391 actitudes y colores diferentes según el sexo del presidente
Se transforma -afirma- dice al mismo tiempo lo contrario -sin importancia- grita
-pesca con caña.
Dadá es el camaleón del cambio rápido e interesado.
Dadá está en contra del futuro. Dadá está muerto. Dadá es idiota. Viva Dadá. Dadá no es una escuela literaria, aúlla

XIV


Maquillar la vida en el binóculo -frazada de caricias- panoplia para mariposas, -he ahí la vida de las camareras de la vida.
Acostarse en una navaja de afeitar y sobre pulgas en celo - viajar en barómetro - mear como un cartucho - cometer errores, ser idiota, ducharse con minutos santos - ser golpeado, ser siempre el último - gritar lo contrario
de lo que dice el otro - ser la sala de redacción y de baños de dios que cada día se da un baño en nosotros en compañía del pocero, -he ahí la vida de los dadaístas.
Ser inteligente - respetar a todo el mundo
- morir en el campo de honor - suscribirse
a la Deuda Exterior - votar por Fulano - el
respeto por la naturaleza y la pintura - aullar
en las manifestaciones dadá, -he ahí la vida de los hombres.


XV

DADA no es una doctrina para poner en práctica: Dadá, - mintamos: un asunto que marcha bien. - Dadá contrae deudas y no vive en su colchón. El buen Dios creó una lengua universal, es por eso que no se la toma en serio. Una lengua es una utopía. Dios puede permitirse no tener éxito: Dadá también. Es por ello que los críticos dicen: Dadá es un lujo, o Dadá está en celo. Dios es un lujo, o Dios está en celo. ¿Quién tiene razón: Dios, Dadá o la crítica?
-"Usted debía" -me dice un encantador lector.
-¡Qué va! Tan sólo quería llegar a la conclusión: Suscríbase a Dadá, el único Préstamo que no rinde nada.


XVI

aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla aúlla

Que aún me parece muy simpático.


Cómo me volví encantador, simpático y delicioso

Duermo muy tarde. Me suicido en un 65%.
La vida me sale muy barata, no es para mí sino un 30%. Mi vida tiene 30% de vida. Le faltan brazos, unos bramantes y algunos botones. Un 5% lo consagro a un estado de estupor semi-lúcido acompañado de crepitaciones anémicas. Ese 5% se llama DADÁ. O sea que la vida es barata. La muerte es un poco ma´s cara. Pero la vida es encantadora y también la muerte es encantadora.
Hace unos días estaba yo en una reunión de imbéciles. Había mucha gente. Todo el mundo era encantador. Tristan Tzara, un personaje pequeño, idiota e insignificante, daba una conferencia sobre el arte de volverse encantador. Por lo demás él era encantador. Todo el mundo es encantador. E ingenioso. ¿Acaso no es delicioso? Por lo demás, todo el mundo es delicioso. 9 grados bajo cero. Es encantador, ¿verdad? NO, no es encantador. Dios no está a la altura. Ni siquiera está en la Guía Telefónica. Pero de todos modos es encantador.
Los embajadores, los poetas, los condes, los príncipes, los músicos, los periodistas, los actores, los escritores, los diplomáticos, los directores, los costureros, los socialistas, las princesas y las baronesas, son encantadores.
Todos ustedes son encantadores, muy agudos, ingeniosos y deliciosos.
Tristan Taza les dice: quisiera hacer otra cosa, pero prefiere seguir siendo un idiota, un farsante y un bromista.
Sean sinceros por un instante: lo que les acabo de decir ¿es encantador o idiota?
Hay personas (periodistas, abogados, amateurs, filósofos) que inclusive consideran los negocios, los matrimonios, las visitas, las guerras, los congresos diversos, las sociedades anónimas, la política, los accidentes, los bailes, las crisis económicas, las crisis nerviosas, como variaciones de dadá. Como no soy imperialista, no comparto su opinión; más bien creo que dadá es una divinidad de segundo orden, a la que hay que colocar simplemente al lado de las otras formas del nuevo mecanismo de religiones de interregno.
La simplicidad ¿es simple o es dadá?
Me parezco bastante simpático.

Saturday, December 16, 2006

El maestro de los maestros: Ezra Pound




EEUU
1855-1972

A una niña


El árbol se ha metido en mis manos,
la savia ha subido a mis brazos,
el árbol ha crecido en mi pecho
hacia abajo.
Las ramas me brotan como brazos.

Árbol eres,
musgo eres,
eres violeta con viento sobre ellas,
una niña -¡tan alta!- tú eres;
y todo esto es locura para el mundo.



Cantico del sole

El pensamiento de lo que América sería
si los clásicos tuvieran una vasta circulación.
Turba mi sueño,
el pensamiento de lo que América,
el pensamiento de lo que América,
el pensamiento de lo que América sería
si los clásicos tuvieran una vasta circulación.
Turba mi sueño.
Nunc dimittis, permite ahora a tu siervo,
permite ahora a tu siervo
partir en paz.
el pensamiento de lo que América,
el pensamiento de lo que América,
el pensamiento de lo que América sería
si los clásicos tuvieran una vasta circulación...
¡Oh bueno!
Esto turba mi sueño.


La mujer del mercader del río: Una carta


Cuando yo todavía llevaba el pelo cortado sobre la frente
jugaba en el portal delantero, recogiendo flores.
Tú viniste con zancos de madera jugando a los caballos,
caminaste junto a mi asiento, jugando con ciruelas azules
y seguimos viviendo en el pueblo de Chokan:
dos niños, sin aversión ni sospecha.

Con catorce años me casé contigo, mi señor.
Nunca me reía porque era tímida.
Bajaba la cabeza y miraba a la pared.
Aunque me llamaran mil veces, nunca volvía la cabeza.

Con quince años dejé de fruncir el ceño,
deseaba que mi polvo se mezclara con el tuyo
para siempre y para siempre y para siempre.
¿Para qué seguir vigilando?

Te fuiste cuando yo tenía dieciseis años,
te fuiste a la lejana Ku-to-yen, junto al río de los remolinos,
y has estado fuera cinco meses.
Los monos hacen un ruido triste sobre mí.
Cuando te fuiste arrastrabas los pies.
En el portal ahora ha crecido el musgo, musgos
distintos,
¡demasiado profundos para limpiarlos!
Los hojas caen pronto este otoño, por culpa del viento.
Las mariposas emparejadas ya amarillean en el agosto
sobre la hierba del jardín del oeste;
me duelen. Me hago vieja.
Si has de venir por los vados del río Kiang,
por favor, házmelo saber de antemano
y yo saldré a recibirte, iré hasta Cho-fu-sa.


FRANCESCA

Tú saliste de la noche
y había flores en tus manos,
ahora saldrás de entre un barullo de gente
De entre el tumulto de conversaciones sobre ti.
Yo que te había visto entre las cosas prístinas
me encolericé cuando decían tu nombre
en sitios ordinarios. Quisiera que las olas frescas cubrieran mi mente,
y que el mundo se secara como una hoja seca,
o como semillas de dientes-de-león fuese aventado, para que yo pudiera encontrarte de nuevo,
sola.


Poema


Aun en sueños te me has negado
y enviado sólo a tus doncellas.


Un pacto


Haré un pacto contigo, Walt Whitman-
Te he detestado ya bastante.
Vengo a ti como un niño crecido
que ha tenido un papá testarudo;
ya tengo edad de hacer amigos.
Fuiste tú el que cortaste la madera,
ya es tiempo ahora de labrar.
Tenemos la misma savia y la misma raíz-
Haya comercio, pues, entre nosotros.


En una estación del metro

El aparecimiento de estas caras entre el gentío,
pétalos en mohosa, negra, rama.


N.Y.


¡Mi Ciudad, mi amada, mi blanca! ¡Ah, esbelta,
escucha! Escucháme, y yo soplaré dentro de ti
un alma.
¡Delicadamente ante la caña, atiéndeme!
Porque aquí hay un millón de gentes con la furia del
tráfico;
esto no es una doncella.
Ni yo podría tocar una caña si la tuviera.
Mi Ciudad amada, mi amada,
eres una doncella sin pechos,
eres esbelta como una caña de plata.
¡Escúchame, atiéndeme!
Y yo soplaré dentro de ti un alma
y vivirás para siempre.


Plegaria por la vida de su dama

Mantén aquí, Perséfone, tu clemencia,
no traigas aquí, Plutón, mayor dureza.
Tantos millares de bellas han bajado al Averno,
bien puedes dejar una aquí arriba con nosotros.
Contigo está Iopé, contigo Tiro la de la blancura
resplandeciente,
contigo Europa y la desvergonzada Pasifae,
y todas las bellezas de Troya y todas las de Acaya,
de los destrozados reinos de Tebas y del anciano
Príamo;
y todas las doncellas de Roma, tantas como ha habido,
murieron y la voracidad de tu llama las consume.

Mantén aquí, Perséfone, tu clemencia,
no traigas aquí, Plutón, mayor dureza.
Tantos millares de hermosas han bajado al Averno,
bien puedes dejar una aquí arriba con nosotros.


Clara

De dieciséis ya era una celebridad en potencia
con cierta repugnancia por las caricias.
Actualmente me escribe desde un convento;
vive una vida oscura y perturbada,
y ninguna salida se presenta.
No echa de menos a sus hijos
ni desea más hijos.
Su ambición es vaga, indefinida,
no quisiera quedarse, ni salir.


Meditatio

Cuando observo los raros hábitos de los perros
forzosamente llego a la conclusión
de que el hombre resulta superior animal.
Cuando observo los raros hábitos de los hombres
confieso, amigo mío, mi perplejidad.



Salón de té

La meserita del salón de té
no es ya tan linda como era.
Ya se le nota el desgaste de agosto,
no sube ya las escaleras tan aprisa.
Ella también será de edad madura.
Y el agua de juventud entre nosotros esparcía
siempre que nos servía nuestros muffins
no será ya esparcida entre nosotros.
Ella también será de edad madura.


Lamento de la escalera de gemas

Los enjoyados escalones están ya blancos de
rocío,
es tan tarde que el rocío empapa mis medias de
gasa,
y bajo la cortina de cristal
y miro la luna en el claro otoño.


El encuentro

Mientras ellos hablaban todo el tiempo de la nueva moral
ella me exploraba con sus ojos.
y cuando me levanté para marcharme
sus dedos fueron como el tejido
de una servilleta japonesa de papel.


El desván

Ven, apiadémonos de los que tienen más fortuna que nosotros.
Ven, amiga, y recuerda
que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos,
y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos.
Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros.

La aurora entra con sus pies diminutos
como una dorada Pavlova,
y yo estoy cerca de mi deseo.
Nada hay en la vida que sea mejor
que esta hora de limpia frescura,
la hora de despertarnos juntos.


La zambullida

Querría bañarme en extrañeza:
estas comodidades amontonadas encima de mí,
me asfixian!
¡Me quemo, ardo en deseos de algo nuevo,
amigos nuevos, caras nuevas y lugares!
Oh, estar lejos de todo esto,
esto que es todo lo que quise...salvo lo nuevo.
¡Y tú,amor, la que mucho, la que más he deseado!
¿Acaso no me repugnan todas las paredes,
las calles, las piedras,
todo el barro, la bruma, toda la niebla,
todas las clases de tráfico?
A ti, yo te querría
fluyendo encima de mí como el agua,
¡oh, pero fuera de aquí!
Hierba y praderas y colinas y sol
¡oh, suficiente sol!
¡Lejos y a solas, en medio de gente extraña!

EMILE CIORAN: triste, más triste


Emile Cioran

Rumania, 1911 - 1915






Silogismos de Amargura


El pesimista debe inventarse cada día nuevas razones de existir: es una víctima del «sentido» de la vida.

*

En este «gran dormitorio», como llama un texto taoísta al universo, la pesadilla es la única forma de lucidez.




Para vengarnos de quienes son más felices que nosotros, les inoculamos -a falta de otra cosa- nuestras angustias. Porque nuestros dolores, desgraciadamente, no son contagiosos.

*

Fuera de la dilatación del yo, fruto de la parálisis general, no existe ningún remedio contra las crisis del abatimiento, contra la asfixia de la nada, contra el horror de no ser más que un alma dentro de un salivazo.

Aunque pudiera luchar contra un ataque de depresión, ¿en nombre de qué vitalidad me ensañaría con una obsesión que me pertenece, que me precede?. Encontrándome bien, escojo el camino que me place; una vez «tocado», ya no soy yo quién decide: es mi mal. Para los obsesos no existe opción alguna: su obsesión ha elegido ya por ellos. Uno se escoge cuando dispone de virtualidades indiferentes; pero la nitidez de un mal es superior a la diversidad de caminos a elegir. Preguntarse si se es libre o no: bagatela a los ojos de un espíritu a quien arrastran las calorías de sus delirios. Para él, ensalzar la libertad es dar pruebas de una salud indecente.
¿La libertad? Sofisma de la gente sana.

*

En la Antigüedad, el filósofo que no escribía, pero pensaba, no se exponía al desprecio; desde que nos postramos ante la eficacia, la obra se ha convertido en el absoluto del vulgo; a quienes no producen se les considera «fracasados». Sin embargo, esos «fracasados» habrían sido los sabios de otros tiempos; ellos rehabilitarán nuestra época por no haber dejado trazas en ella.

En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar.

*

¿Alguien emplea continuamente la palabra «vida»? Sabed que es un enfermo.

¿Nuestros ascos? Desvíos del asco que nos tenemos a nosotros mismos.

*

Si alguna vez has estado triste sin motivo, es que lo has estado toda tu vida sin saberlo.

Nosotros nos parapetamos detrás de nuestro rostro: al loco le traiciona el suyo. El se ofrece, se denuncia a los demás. Habiendo perdido su máscara, muestra su angustia, se la impone al primero que llega, exhibe sus enigmas. Tanta indiscreción irrita. Es normal que se les espose y se les aísle.

*

Apenas se medita ya de pie, y menos aún andando. Fue nuestros empeño en conservar la posición vertical lo que originó la Acción; por ello, para protestar contra sus perjuicios, deberíamos imitar la postura de los cadáveres.

Don Quijote representa la juventud de una civilización: él se inventaba acontecimientos; nosotros no sabemos como escapar a los que nos acosan.

*

Dichosos esos frailes que, al final de la Edad Media, corrían de ciudad en ciudad anunciando el fin del mundo. Poco les importaba que sus profecías tardaran en cumplirse. Podían desmandarse, dar rienda suelta a sus terrores, descargarlos sobre las muchedumbres; terapéutica ilusoria en una época como la nuestra, en la que el pánico, introducido en las costumbres, ha perdido sus virtudes.

Para dominar a los hombres hay que practicar sus vicios y añadir a ellos alguno más. Véase el caso de los papas: mientras fornicaban, practicaban el incesto y asesinaban, dominaban el mundo y la Iglesia era omnipotente. Desde que respetan sus preceptos, su poder se degrada: la abstinencia, lo mismo que la moderación, les ha resultado nefasta; convertidos en personas respetables, nadie les teme ya. Edificante crepúsculo de una institución.

*

El prejuicio del honor es propio de las civilizaciones rudimentarias. Cesa con la aparición de la lucidez, con el reinado de los cobardes, de aquellos que, habiéndolo «comprendido» todo, no tienen ya nada que defender.

Hemos saboreado todos el mal de Occidente. Sabemos demasiado del arte, del amor, de la religión, de la guerra, para creer aún en algo; hemos perdido además tantos siglos en ello... La época de la perfección en la plenitud está terminada. ¿La materia de los poemas? Extenuada. ¿Amar? Hasta la chusma repudia el «sentimiento». ¿La piedad? Visitad las catedrales: ya no se arrodillan en ellas más que los ineptos. ¿Quién desea aún combatir? El héroe está superado; únicamente la carnicería impersonal sigue de moda. Somos fantoches clarividentes, ya sólo capaces de hacer muecas ante lo irremediable.
¿Occidente? Una posibilidad sin futuro.

*

Quién por distracción o incompetencia detenga, aunque sólo sea un momento, la marcha de la humanidad, será su salvador.

Nadie puede conservar su soledad si no sabe hacerse odioso.

*

Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera: sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.

En cuanto un animal se trastorna, comienza a parecerse al hombre. Observad un perro furioso o abúlico: parece como si esperara a su novelista o a su poeta.

*

Constituye una gran injuria contra el hombre pensar que para destruirse necesita una ayuda, un destino... ¿No ha gastado ya lo mejor de su talento en liquidar su propia leyenda? En ese rechazo de durar, en ese horror de sí mismo, reside su excusa o, como se decía antes, su «grandeza».

Si la Historia tuviera una finalidad, qué lamentable sería el destino de quienes no hemos hecho nada en la vida. Pero en medio del absurdo general nos alzamos triunfadores, piltrafas ineficaces, canallas orgullosos de haber tenido razón.

*

Tanto he mimado la idea de la fatalidad, a costa de tan grandes sacrificios la he alimentado, que ha acabado por encarnarse: de la abstracción que era, ahora palpita irguiéndose ante mí, aplastándome con toda la vida que le he dado.

Quien vive sin memoria no ha salido aún del Paraíso: las plantas continúan deleitándose en él. Ellas no fueron condenadas al Pecado, a esa imposibilidad de olvidar; pero nosotros, remordimientos ambulantes, etc., etc.

*

«Señor, sin ti estoy loco, pero más loco aún contigo.» Ese sería, en el mejor de los casos, el resultado de la reanudación del contacto entre el fracasado de abajo y el fracasado de arriba.

¡Cuantos problemas para instalarse en el desierto! Más espabilados que los primeros ermitaños, nosotros hemos aprendido a buscarlo en nosotros mismos.

*

De todo lo concebido por los teólogos, las únicas páginas legibles, las únicas palabras verdaderas, son las dedicadas al Diablo. Su tono cambia y se aviva su elocuencia cuando, dando la espalda a la Luz, se consagran a las Tinieblas. Se diría que vuelven a su elemento, que lo descubren de nuevo. Al fin pueden odiar, por fin les está permitido; se acabó el ronroneo sublime o la salmodia edificante. El odio puede ser abyecto; extirparlo es, sin embargo, más peligroso que abusar de él. La Iglesia ha sabido evitar a los suyos, sabiamente, tales riesgos; para que puedan satisfacer sus instintos, los excita contra el Demonio; ellos se aferran a él y le roen: por fortuna es un hueso inagotable... Si se lo quitaran, sucumbirían al vicio o a la apatía.

Cuando, por apetito de soledad, hemos roto nuestros lazos con los demás, el Vacío nos embarga: nos quedamos sin nadie a nuestra disposición. ¿A quién liquidar ahora? ¿Dónde encontrar una víctima duradera? -Semejante perplejidad nos abre a Dios: al menos con El estamos seguros de poder romper indefinidamente...

*

En la búsqueda del tormento, en la obstinación de sufrir, únicamente el celoso puede competir con el mártir. Sin embargo, se canoniza a uno y se ridiculiza al otro.

¿Quién abusaría del sexo sin la esperanza de perder en él la razón algo más de un segundo, para el resto de sus días?

*

En la voluptuosidad, lo mismo que en el pánico, regresamos a nuestros orígenes; el chimpancé, injustamente relegado, alcanza por fin la gloria -mientras dura un grito.

La dignidad del amor consiste en el afecto desengañado que sobrevive a un instante de baba.

*

En la época en que la humanidad, apenas desarrollada, se ejercitaba ya en la desgracia, nadie la hubiera creído capaz de poder producirla en serie un día.

Si Noé hubiera poseído el don de adivinar el futuro, habría sin duda naufragado.

*

¿La «experiencia hombre» ha fracasado? Había fracasado ya con Adán. Sin embargo, es legítimo preguntar: ¿tendremos la suficiente inventiva para parecer aún innovadores, para agravar semejante descalabro?
Esperándolo, perseveremos en el error de ser hombres, comportémonos como farsantes de la Caída, seamos terriblemente frívolos.

Antes se pasaba con gravedad de una contradicción a otra; ahora sufrimos tantas a la vez que no sabemos ya por cuál interesarnos ni cuál resolver.

*

Sin poseer la facultad de exagerar nuestros males, nos sería imposible soportarlos. Atribuyéndoles proporciones inusitadas, nos consideramos condenados escogidos, elegidos al revés, halagados y estimulados por la fatalidad.
Afortunadamente, en cada uno de nosotros existe un fanfarrón de lo Incurable.

Una naturaleza religiosa se define menos por sus convicciones que por su necesidad de prolongar sus sufrimientos más allá de la muerte.

*

He adquirido mis dudas penosamente; mis decepciones, como si me esperasen desde siempre, han llegado solas -iluminaciones primordiales.

(E.M. Cioran, París, 1952)
Esos son algunos aforismos de E.M.Cioran, de su libro «Silogismos de la amargura». Pensador apátrida, nacido en Rumania en 1911 y muerto en París en 1995.










Tormentos

La soledad es insoportable, a solas conmigo mismo, a solas con mis pensamientos.
No sé como distraerlos, como atontarlos para que no me atormenten. Surge entonces la rabia ante la impotencia, y la agresividad es un pequeño paso que doy en ese estado.
Sentirse solo y estar solo no es lo mismo, pero en mi caso, sí, me siento solo aún cuando no estoy solo, pero lo siento mucho más cuando esa soledad es también física.
¿Soy demasiado consciente de la realidad, y los demás viven en un sueño de idiotas del que no quieren despertar (cosa que no les reprocho), o soy yo el estúpido que cree ver demasiado, sin ver nada?.
Sea cual sea la respuesta, puedo decir que nunca he pedido estar aquí y aún estando aquí, sólo pienso en cómo salir, sin hacer ruido, sin que se note mi ausencia, como si nunca hubiera estado. Y de esa manera, sentir la ilusión de no haber existido nunca.




En plena tempestad

El día después siempre es tranquilo, ya se sabe, la resaca y el cansancio hacen que esté tirado como un muerto en el sillón mirando la tele aunque me importe una mierda lo que estén echando en ella. Sin embargo, hoy me he levantado de muy mala leche, y con impulsos homicidas y suicidas. Ha aflorado mi odio a este mundo y a esta vida y a mi mismo por estar en ella. Pongo Presuntos Implicados en la cadena de música, me gusta su voz y me gustan sus canciones, me relajan y quizás consiga ponerme en paz conmigo mismo y el mundo. Tengo ganas de llorar pero no lo consigo, la rabia me lo impiden, desearía golpearlo todo y tirarlo por la ventana y luego yo detrás, pero vivo en un primero, ¡no vale la pena!. Odio y rabia, tristeza y derrota, cansancio y resaca, todo esto a la vez es lo que siento, y la verdad, levantarse así es asqueroso, o mejor dicho, levantarse a un nuevo día es asqueroso.




Nos echan a este mundo, y nadie nos ha preguntado si queríamos nacer, nadie nos previene de lo que nos espera, ingenuo pensamiento el que dice que la vida es un don, algo que deberíamos agradecer cada día que nos despertamos y cada día que pasamos y seguimos aquí...
Yo pienso (y empiezo a pensar que pienso demasiado) que también puede ser una carga, una pesada carga, que día a día algunos de nosotros llevamos encima sin poder quitárnosla, pero deseando hacerlo. No estoy loco, nadie debe juzgar que mi lucidez significa locura, ¿o quizás sí?, y por eso los cuerdos están en el manicomio.
Lo he intentado, claro que lo he intentado, pero la ¿gracia? del asunto es que he fracasado... Así que aquí sigo, sin saber muy bien qué hacer.
Una de las cosas que tengo más claras, es que la sociedad tal como es ahora, no me gusta, vivo en ella porque no me queda otro remedio, y porque al mismo tiempo que la aborrezco, la necesito para subsistir. Pero no me gusta, quizás en lugar de ¿avanzar? tanto en el campo de la tecnología, de la ciencia, del consumismo,... Deberíamos pararnos en seco y mirar atrás, mirar lo que vamos dejando a nuestra espalda, recapacitar y meditar en si realmente estamos siguiendo el camino correcto, o por el contrario, estamos destruyéndolo todo a nuestro paso como Atilas de pacotilla.
Mi pesimismo, como le llaman los demás, o lucidez, como le llamo yo, es una pesada carga que tampoco pedí llevar. Es difícil vivir así, y casi merezco una medalla por, a pesar de todo esto, seguir levantándome cada día, ir al trabajo y colaborar en algo que no deseo que siga así, sino aniquilarlo.
La aniquilación es renovación, porque al final de ella, la vida (esa eterna inmortal) vuelve a resurgir... Si tuviese el poder, destruiría al hombre, limpiaría de la tierra su huella y la dejaría libre para que la naturaleza recupere lo que siempre ha sido suyo. Y quizá, en un futuro lejano, la evolución haría que un nuevo ser inteligente poblara este planeta. Porque no considero que el hombre sea un ser superior, ni inteligente, creo que es un ser peligroso por su gran (casi ilimitada) capacidad de contaminación. Y su carente capacidad de creación, allí donde toca, la caga. Dejando un montón de mierda a su paso.

¿POR QUÉ ESTOY AQUÍ?
¿POR QUÉ NADIE ME AVISÓ?
¿POR QUÉ, PADRES, ME OBLIGASTEIS A NACER?
¿POR QUÉ A CADA PASO QUE DOY TENGO LA SENSACIÓN DE NO AVANZAR?
¿POR QUÉ PIENSO DEMASIADO?
¿POR QUÉ NO PUEDO ESTAR IDIOTIZADO COMO LA GRAN MAYORIA?
¿POR QUÉ?... ¿POR QUÉ?... ¿POR QUÉ?...




Me pregunto muchas veces porqué soy así, porque tengo que ser tan consciente de que la vida es una mierda, que tal como la vivimos, tal como la sociedad nos impone una rutina, unas obligaciones, unas normas, unas prohibiciones,... es difícil vivir, es un sinsentido, esto no es vida, y a veces pienso que para vivir así, mejor no vivir.
Hay quién se pone metas, objetivos, cree en algo: en un dios, en el amor,... pero es difícil creer en algo, sino crees siquiera en ti mismo y en que tiene algún sentido el que cada día te levantes, vayas al trabajo, te conviertas en una especie de máquina durante unas ocho horas y luego vuelta a casa,.... ... ... ... y así día tras día. Nadie está contento y sin embargo no hacemos nada por cambiar las cosas porque no sabemos qué es lo que podemos hacer, no sabemos cual es la solución porque no la hay, la única solución, y aunque parezca absurda, es vivir en una dulce ignorancia, ser un iluso, un estúpido que no piensa ni ve más allá que lo que alcance su mirada. No aspirar a nada más que las migajas del pastel que caigan en tus manos, y ya está, ser un conformista, sin apenas voluntad ni decisión, una especie de marioneta que ni de moverse se preocupa porque ya hay otros que se encargan de ello.
No vale la pena, ¿para qué?... en fin, vivo aburrido y escéptico. ¿La amistad? ¿el amor? ¿la familia?, conceptos que poco me dicen ya, y quizás no sea por desengaños sino porque no creo en sentimientos que son imposibles en una sociedad como esta, o en una vida como esta. El hombre está condenado a no vivir en paz nunca, allá donde vaya, se sentirá obligado a cambiarlo todo y a adaptarlo a su gusto, con la excusa de que es lo mejor. Así va destruyéndolo todo y creando mierda a su alrededor, porque si algo hay perdurable que pueda crear el hombre es mierda: suciedad y basura allá por donde pasa.

No existe un dios, no existe un diablo, estamos solos ante nuestro destino y de él deberíamos ser dueños, pero no es así, nos imponemos normas, absurdas en su mayoría para dominar la vida y las acciones de los demás. No existe un dios, no existe un diablo, porque si así fuese, ya se hubiesen encargado de destruir la humanidad, en vista de lo imperfecto de su naturaleza. El hombre es un gran fallo en la naturaleza, una imperfección, un virus que mata poco a poco.
Quizás existan, y quizás no lo destruyen ¿porqué quién creería entonces en ellos?, ¿cual seria la razón de su 'existencia', ya que el hombre es el único ser 'racional' sobre este planeta que puede crear y creer en cosas irreales como entes superiores, ¿quién entonces iba a creer en ellos?, ¿quién iba a adorarlos y a alimentar su vanidad?.

No creo que le haya pedido demasiado a la vida, en realidad bien poco, esperaba algo más y ese algo más no ha llegado y no llegará (me temo). Sinceramente me gustaría estar a gusto con lo que tengo, y es eso precisamente lo que quiero pero no lo consigo, siempre quiero algo diferente a lo que tengo y cuando obtengo ese algo distinto (cuando lo logro) parece que ya no es tan bueno como pensaba o parecía, y es cuando miro hacia otro lado (para tratar de olvidar de eso que tengo y que no es lo que yo quería) y descubro que no, que estaba equivocado, que precisamente esta ahí, mi meta, mi objetivo, mis anhelos están ahí, y comienza la lucha otra vez para tratar de obtener ese otro 'caramelo' que he visto, y que llena otra vez mi vida con una ilusión, una nueva meta a conseguir. Pero la magia siempre desaparece cuando lo consigo, en los casos que no lo consigo, esa es la razón de mi malestar, de mi 'desgracia', el no conseguirlo, porque así justifico mi insatisfacción, mi desgana de vivir, mi completa indiferencia ante los acontecimientos. Saber esto y no saber que hacer para solucionarlo es desesperante. Cuando hace años tuve la lucidez de intentar suicidarme, ese creo que fue el momento más pleno y consciente de toda mi vida, el más real y más consecuente. Nada hay en esta vida que pueda llenar este enorme e insaciable agujero negro que anida en mi interior, todo se lo traga y desaparece como si nunca hubiese existido. El Vacío es mi sino y mi sentido de vivir, porque cuando eres joven te engañan con falsas promesas e ilusiones sobre la vida, y nada de ello es cierto. La vida no es gran cosa, además de no darte nada, es simplemente una estancia en una gran mansión, la cual no es más que la estancia contigua ni menos que la otra ni la de más allá,... todas son igual de insignificantes y carentes de sentido, porque no existe ese sentido que nos empeñamos en imprimir a todos nuestros actos y a todas nuestras decisiones. Nada de lo que hagamos va a cambiar nada realmente, nada,... porque nada somos y en nada nos convertiremos, por los siglos de los siglos hasta el final de esta mierda de mundo.




La gente me produce asco, tengo asco hasta de mi mismo. Deseo una destrucción completa de todo lo humano, incluidos ellos e incluido yo, ya que no soy especial ni mejor que ellos. Soy una mierda más puesta en este mundo sin mi aprobación.
27 años son más que suficientes para poder soportar todo este absurdo que me rodea y que me invade, es suficiente para ver que todo lo que hacemos no servirá de nada, que ningún sentido tiene seguir sufriendo y siguiendo una rutina estúpida que no nos conduce a nada. Mierda de vida, mierda de sociedad, mierda de gente, mierda de sistema,... MIERDA, mi palabra favorita, sólo ella es capaz de describir sin esfuerzo mis pensamientos.
Madrugo por las mañanas y pienso con ironía: "¡Bien, otro día más sobre este planeta!. Levantémonos, vamos a producir la ración de basura de hoy.". Me levanto, no sin un gran esfuerzo de voluntad (la cual hay que reconocer es considerable, me pregunto de dónde sale), toso (el tabaco dicen que mata, poco a poco). Salgo de casa, con ojos dormidos, mi mente todavía atontada, los cascos de mi discman en mis oídos (la música es lo único que soporto a esas horas, y casi es lo único que soportaría a cualquier hora). Me dirijo con paso raudo a la estación de tren, que me llevará a mi y al resto de las abejas obreras a esos campos de concentración mal llamados empresas. Cuando llego, mi cara (ya con un rictus de amarga tristeza) empeora hacia un enfado que no puedo dirigir contra nadie, porque nadie es culpable y al mismo tiempo, lo somos todos y hacia todos lo dirijo. No hablo, apenas saludo (¿Buenos días?, no para mi, desde luego), me siento en mi cubiculo, en mi celda. Aun encima, es verano, hace calor, y el aire acondicionado crea una malsana atmósfera artificial que perjudica más mis pulmones, ya jodidos por el tabaco.
Al cabo de un rato, llega el jefe, ese temible bastardo, que se cree algo, que se cree que nos posee, cuando realmente no tiene nada, realmente no es nada, nada más que otra mierda con patas que camina con una falsa seguridad en si mismo. Me río de su seguridad, me río de su ficticio poder, porque cuando la muerte llega (y afortunadamente siempre llega) nada de lo que tiene o cree tener, le va a impedir pudrirse bajo tierra entre los gusanos.
Tomo un café, el estimulante que necesito para mantenerme despierto y no caer en el sopor del aburrimiento, y en un sueño que trata de apoderarse de mi ser. Un sueño que realmente seria bienvenido, y mejor aprovechado que estas horas muertas de mi vida que paso aquí encerrado entre estas cuatro paredes mugrientas.
¿Por qué no dejarlo?, ¿por qué no escapar?... sí, suena bien... ser libre, romper las cadenas... pero es irreal. Si sigo vivo (cosa que continuamente me planteo) y tal como están las cosas, necesito dinero para comer, pagar una vivienda, ... Y no me pienso convertir en un vagabundo, porque ya es bastante dura y asquerosa la vida como para aún encima tener que depender de la caridad humana. No, para ser libre realmente, sólo hay una solución: la muerte. Aunque no haya nada después de ella, cosa que no sé, es la única salida para ser libre, realmente libre. Se terminan entonces las ataduras, trabajar, pagar, llorar, sufrir, reír, soñar, enfermar, el miedo, el amor, el odio, ... Sólo necesito el método adecuado y podré hacerlo, porque hasta ahora, he fallado.

Pensándolo bien, no me hubiese importado nacer si en lugar de ser humano, con su supuesta inteligencia, hubiese nacido animal. Cualquiera, me es indiferente: desde una mosca hasta un elefante... Pero al fin y al cabo, animal, ser que sólo existe y vive, no se preocupa de mañana, no se preocupa de lo que hizo ayer. Para él solo existe el ahora, un ahora que cambia según sus necesidades: comer, procrear, descansar, ... Así debiera ser nuestra vida: vivir el ahora, sin preocuparnos de nada más, sin tantas normas, sin tantas complicaciones, sin tantas fronteras, ... Ser, existir, vivir, nada más... No deberíamos pensar tanto, los que lo hacemos y los que no, felices ellos porque de ellos es el reino de la felicidad y la ignorancia (eternas compañeras).

Soy egoísta, dicen, y lo reconozco. Sólo pienso en mi, no hago más que quejarme, sin pensar en que los demás también sufren... Pues si también sufren y quieren acabar con esa agonía, ¿qué coño estamos haciendo?, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo y lo cambiamos todo? o mejor, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo y nos autoexterminamos todos?.

¿Por qué me siento tan asfixiado? ¿por qué tan aislado? ¿por qué tan agobiado?... ¿Quién me ha enseñado a ser así?, ¿por qué he elegido este camino de penuria y sufrimiento?... ¿Alguien me podría ayudar?, sólo me gustaría ser idiota para no preocuparme tanto, o ser tan inteligente que desde mi superioridad no me afecte tampoco la mediocridad y la rutina. ¿Alguien tiene la sabiduría? ¿alguien la llave de la tranquilidad?... No quiero morir, pero tampoco vivir así, y no existe punto intermedio, o mejor dicho, sí que existe y en él estoy: malviviendo, una especie de zombi, un muerto en vida que no se decide por ninguno de los dos caminos porque no es capaz de llegar a ninguno de ellos. Soy así desde muy joven, casi podría decir que desde que tengo uso de razón. Es demasiado tiempo para sufrir. Siempre pensaba que cuando creciese, la madurez y la experiencia me ayudarían y vería la luz al final del túnel, incluso (era demasiado romántico todavía) que el amor podría sacarme de la oscuridad, pero el tiempo pasó, los amores también,... y nada me ha ayudado, nada ni nadie, porque he llegado a la conclusión de que si hay salida (cosa que ya dudo) debería estar dentro de mi y que si no la he encontrado es porque esa salida no existe.








Recursos de la autodestrucción.


Nacidos en una prisión, con fardos sobre nuestras espaldas y nuestros pensamientos, no podríamos alcanzar el término de un solo día si la posibilidad de acabar no nos incitara a comenzar el día siguiente...Los grilletes y el aire irrespetable de este mundo nos lo quitan todo, salvo la libertad de matarnos; y esta libertad nos insufla una fuerza y un orgullo tales que triunfan sobre los pesos que nos aplastan.

Poder disponer absolutamente de uno mismo y rehusarse: ¿hay don más misterioso? La consolación por el suicidio posible amplía infinitamente esta morada donde nos ahogamos. La idea de destruirnos, la multiplicidad de los medios para conseguirlo, su facilidad y proximidad nos alegran y nos espantan; pues no hay nada más sencillo y más terrible que el acto por el cual decidimos irrevocablemente sobre nosotros mismos. En un solo instante, suprimimos todos los instantes; ni Dios mismo sabría hacerlo igual. Pero, demonios fanfarrones, diferimos nuestro fin: ¿cómo renunciaríamos al despliegue de nuestra libertad, al juego de nuestra soberbia?...

Quien no haya concebido jamás su propia anulación, quien no haya presentido el recurso a la cuerda, a la bala, al veneno o al mar, es un recluso envilecido o un gusano reptante sobre la carroña cósmica. Este mundo puede quitarnos todo, puede prohibirnos todo, pero no está en el poder de nadie impedirnos nuestra autoabolición. Todos los útiles nos ayudan, todos nuestros abismos nos invitan; pero todos nuestros instintos se oponen. Esta contradicción desarrolla en el espíritu un conflicto sin salida. Cuando comenzamos a reflexionar sobre la vida, a descubrir en ella un infinito de vacuidad, nuestros instintos se han erigido ya en guías y fautores de nuestros actos; refrenan el vuelo de nuestra inspiración y la ligereza de nuestro desprendimiento. Si, en el momento de nuestro nacimiento, fuéramos tan conscientes como lo somos al salir de la adolescencia, es más que probable que a los cinco años el suicidio fuera un fenómeno habitual o incluso una cuestión de honorabilidad. Pero despertamos demasiado tarde: tenemos contra nosotros los años fecundados únicamente por la presencia de los instintos, que deben quedarse estupefactos de las conclusiones a las que conducen nuestras meditaciones y decepciones. Y reaccionan; sin embargo, como hemos adquirido la conciencia de nuestra libertad, somos dueños de una resolución un tanto más atractiva cuanto que no la ponemos en práctica. Nos hace soportar todos los días y, más aún, las noches: ya no somos pobres, ni oprimidos por la adversidad: disponemos de recursos supremos. Y aunque no los explotásemos nunca, y acabásemos en la expiración tradicional, hubiéramos tenido un tesoro en nuestros abandonos: ¿hay mayor riqueza que el suicidio que cada cual lleva en sí?

Si las religiones nos han prohibido morir por nuestra propia mano, es porque veían en ello un ejemplo de insumisión que humillaba a los templos y a los dioses. Cierto concilio consideraba el suicidio como un pecado más grave que el crimen, porque el asesino puede siempre arrepentirse, salvarse, mientras que quien se ha quitado la vida ha franqueado los límites de la salvación. Pero el acto de matarse ¿no parte de una fórmula radical de salvación? Y la nada, ¿no vale tanto como la eternidad? Sólo el existente no tiene necesidad de hacer la guerra al universo; es a sí mismo a quien envía el ultimátum. No aspira ya a ser para siempre, si en un acto incomparable ha sido absolutamente él mismo. Rechaza el cielo y la tierra como se rechaza a sí mismo. Al menos, habrá alcanzado una plenitud de libertad inaccesible al que la busca indefinidamente en el futuro...

Ninguna iglesia, ninguna alcaldía ha inventado hasta el presente un solo argumento válido contra el suicidio. A quien no puede soportar la vida, ¿qué se le responde? Nadie está a la altura de tomar sobre sí los fardos de otro. Y ¿de qué fuerza dispone la dialéctica contra el asalto de las penas irrefutables y de mil evidencias desconsoladas? El suicidio es uno de los caracteres distintivos del hombre, uno de sus descubrimientos; ningún animal es capaz de él y los ángeles apenas lo han adivinado; sin él, la realidad humana sería menos curiosa y menos pintoresca: le faltaría un clima extraño y una serie de posibilidades funestas, que tienen su valor estratégico, aunque no sea más que por introducir en la tragedia soluciones nuevas y una variedad de desenlaces.

Los sabios antiguos, que se daban la muerte como prueba de su madurez, habían creado una disciplina del suicidio que los modernos han desaprendido. Volcados a una agonía sin genio, no somos ni autores de nuestras postrimerías, ni árbitros de nuestros adioses: el final no es nuestro final: la excelencia de una iniciativa única - por la que rescataríamos una vida insípida y sin talento- nos falta, como nos falta el cinismo sublime, el fasto antiguo del arte de perecer. Rutinarios de la desesperación, cadáveres que se aceptan, todos nos sobrevivimos y no morimos más que para cumplir una formalidad inútil. Es como si nuestra vida no se atarease más que en aplazar el momento en que podríamos librarnos de ella.

Tomado de: "Breviario de podredumbre", E. M. Cioran, Taurus Ediciones, 1991






Supremacía de lo adjetivo.




Como no puede haber sino un número restringido de posiciones cara a los problemas últimos, el espíritu se encuentra limitado en su expansión por ese límite natural que es lo esencial, por esa imposibilidad de multiplicar indefinidamente las dificultades capitales: la historia se atarea únicamente en cambiar el rostro de una cantidad de interrogantes y soluciones. Lo que el espíritu inventa no es más que una serie de calificaciones nuevas; vuelve a bautizar los elementos o busca en sus léxicos epítetos menos usados para un mismo e inmutable dolor. Siempre se ha sufrido, pero el sufrimiento ha sido o "sublime" o "justo" o "absurdo", según la visión de conjunto que el momento filosófico mantenía. La desgracia constituye la trampa de todo lo que respira; pero sus modalidades han evolucionado: han compuesto esa sucesión de apariencias irreductibles que inducen a cada instante a creer que es el primero en sufrir así. El orgullo de esta unicidad le incita a enamorarse de su propio mal y a hacerlo durar. En un mundo de sufrimientos, cada uno de ellos es solipsista con respecto a todos los otros. La originalidad de la desgracia es debida a la calidad verbal que la aísla en el conjunto de las palabras y las sensaciones...

Los calificativos cambian: ese cambio se llama progreso del espíritu. Suprimidos todos: ¿qué quedaría de la civilización? La diferencia entre la inteligencia y la estupidez reside en el manejo del adjetivo, cuyo uso no diversificado constituye la banalidad. Incluso Dios no vive más que por los adjetivos que se le añaden; esta es la razón de ser de la teología. Así, el hombre, calificando siempre diferentemente la monotonía de su infelicidad, no se justifica ante el espíritu más que por la búsqueda apasionada del nuevo adjetivo.

(Y sin embargo, esa búsqueda es lamentable. La miseria de la expresión, que es la miseria del espíritu, se manifiesta en la indigencia de las palabras, en su agotamiento y degradación: los atributos merced a los que determinamos las cosas y las sensaciones yacen finalmente ante nosotros como carroñas verbales. Y dirigimos miradas llenas de nostalgia al tiempo en el que no desprendían más que un olor a cerrado. Todo alejandrinismo proviene finalmente de la necesidad de airear las palabras, de prestar a su marchitamiento el suplemento de un refinamiento alerta; pero acaba en un agotamiento donde el espíritu y el verbo se confunden y descomponen. (Etapa idealmente postrera de una literatura y de una civilización: imaginemos un Valéry con el alma de un Nerón...)

Mientras nuestros sentidos frescos y nuestro corazón ingenuo se reencuentran y deleitan en el universo de las calificaciones, prosperan el azar del adjetivo, el cual, una vez disecado, se revela impropio y deficiente. Decimos del espacio, el tiempo y el sufrimiento que son infinitos: pero infinito no tiene más alcance que: hermoso, sublime, armonioso, feo...¿Quiere uno restringirse a ver el fondo de las palabras? No se ve nada, pues éste, separado del alma expansiva y fértil, es vacío y nulo. El poder de la inteligencia se ejercita en proyectar sobre él un lustre, en pulirlo y hacerlo deslumbrante; este poder, erigido en sistema, se llama cultura, fuego de artificio sobre trasfondo de nada.)