Wednesday, January 24, 2007

Objetivismo puro: William Carlos Williams


William Carlos Williams

EEUU (1883 - 1963)






Esto es solo decir




Me he comido
las ciruelas
que estaban en
la hielera,


las cuales
probablemente tú
guardabas para
el desayuno.


Perdóname,
estaban ricas,
tan dulces
y heladas.






La carretilla roja




tanto depende
de


una carretilla
roja


reluciente de gotas
de lluvia


junto a las gallinas
blancas.






Nantucket



Flores en la ventana
lila y amarillo


alteradas por cortinas blancas-
olor a limpieza-


Luz de final de la tarde-
En la bandeja de vidrio


un jarro de vidrio, el vaso
volteado para abajo, junto al cual


hay una llave- y el
blanco lecho inmaculado.





Retrato proletario





Una joven alta sin sombrero
con delantal



Su pelo cogido atrás parada
en la calle



Un pie en calcetín la punta
en la acera



Su zapato en la mano. Mirando
atentamente adentro



Le saca la plantilla de papel
para dar con el clavo



Que la ha estado lastimando.






Entre paredes



las alas traseras
del

hospital en donde
nada


crece hay
cenizas


en las que brillan
los pedazos


rotos de una botella
verde.





A una pobre anciana




mordisqueando una ciruela en
la calle una bolsa de papel
llena de ellas en la mano.



Le saben bien a ella
Le saben bien
a ella. Le saben
bien a ella.



Podéis saberlo por
la manera en que se entrega
a la que tiene a medio
comer en una mano.



Confortada
una alegría de ciruelas maduras
parecería llenar el aire.
Le saben bien a ella.





El termino




Una hoja arrugada
de papel de envolver
del tamaño



y aparente volumen
de un hombre iba
rodando con



el viento despacio y
rodando en
las calles cuando



un auto le pasó
encima y
la aplastó



en el suelo. Al contrario
de un hombre se levantó
otra vez rodando
con el viento y
rodando lo mismo
que antes.





El gran número



Entre la lluvia
y las luces
vi el número 5
de oro
en un rojo.
camión de bomberos
moviéndose
tenso
indiferente
al din-dán de los gongs
aullidos de sirenas
y ruedas retumbando
en la ciudad oscura.





Mañana de enero



Fragmento:

I


yo he descubierto que la mayor parte de
las bellezas del viaje se deben a
las horas extrañas en que las vemos:


las cúpulas de la iglesia de
los Padres Paulinos en Wechawken
contra un alba humeante -el corazón agitado-
son bellas como las de San Pedro
divisadas después de años de anticipación.



XV


Todo
Todo esto-
fue por ti, vieja.
Quise escribir un poema
que tú pudieras entender.
Porque ¿a mí de qué me sirve
si tú no lo entiendes?
Pero tienes que esforzarte-
Pero-
Bueno, ¿tú sabes cómo
las muchachitas retozan riendo
en Park Avenue de noche
cuando debieran estar en casa acostadas?
Bueno,
es lo mismo conmigo en cierta manera.





Danza rusa



Si yo cuando mi esposa está dormida
y el bebé y Catalina
están dormidos
y el sol es un blanco disco de fuego
entre nieblas de seda
sobre árboles brillantes,-
si yo en mi cuarto norte
danzara desnudo, grotescamente
antes mi espejo
agitando mi camisa alrededor de mi cabeza
y cantando bajp para mí mismo:
"Estoy solo, solo.
Nací para estar solo,
y estoy mejor así!"
Si yo admiro mis brazos, mi cara,
mis hombros, flancos, nalgas
contra las amarillas persianas corridas,-
¿Quién diría que yo no soy
el feliz genio de mi hogar?






Dedicación de un lote de terreno



Este lote de terreno
frente a las aguas de esta ensenada
es dedicado a la viviente presencia de
Emily Dickinson Wellcome
que nació en Inglaterra; se casó;
perdió a su marido y con
su hijo de cinco años
se embarcó para New York en un velero;
fue llevada a las Azores
llegó al garete a los bancos de Fire Island,
se halló a su segundo marido
en una pensión de Brooklyn,
se fue con él a Puerto Rico
tuvo tres hijos más, perdió
a su segundo marido, vivió una vida dura
por ocho años en Santo Tomás,
Puerto Rico, Santo Domingo, siguió
a su hijo mayor a New York,
perdió su hija, perdió al "tierno",
cogió los dos muchachos del
mayor de su segundo matrimonio
hizo de madre- estando ellos
sin madre- peleó por ellos
contra la otra abuela
y las tías, los trajo aquí
verano tras verano, se defendió
aquí contra los ladrones,
tormentas, sol, incendios,
contra las moscas, contra las
que venían a husmear, contra
sequías, contra malezas, crecidas del mar,
vecinos, comadrejas que robaban sus pollos,
contra la debilidad de sus propias manos,
contra la creciente fuerza de
los muchachos, contra el viento, contra
las piedras, contra los transgresores,
contra las rentas, contra su propio juicio.



Ella cavó esta tierra con sus manos,
fue mandona en este tramo de hierba,
insolente con el mayor hasta que
lo hizo comprarlo, vivió aquí quince años, alcanzó
una final soledad y-



Si no puedes traer a este lugar
más que tu carroña, vete de aquí.





La calle solitaria



Se acabaron las clases. Hace mucho calor
para caminar a gusto. A gusto
con ralas blusas caminan por las calles
para matar el tiempo.
Han crecido altas. Llevan
llamas rosadas en su mano derecha.
De pies a cabeza de blanco,
con miradas ladeadas, perezosas-
de amarillo, con géneros flotantes,
faja y medias negras-
tocando sus ávidas bocas
con azúcar rosado en un palito-
como un clavel que cada una lleva en la mano-
suben por la calle solitaria.






La joven señora



A las diez a.m. la joven señora
anda en negligée detrás
de las paredes de madera de su casa.
Yo paso solo en mi carro.



Entonces baja otra vez a la acera
a llamar al del hielo, al del pescado, y se queda
tímida, sin corset, recogiéndose
mechones sueltos de pelo, y la comparo
a una hoja caída.



Las ruedas silenciosas de mi carro
se precipitan crepitando sobre
hojas secas mientras saludo y paso sonriendo.





Poema



Mientras el gato
se encaramaba
encima de
la alacena
primero la pata
delantera derecha


cautelosamente
después la de atrás
se metía
en el hueco de
la macetera
vacía.






Las campanas católicas




Aunque no soy católico
escucho atento cuando las campanas
en la torre de ladrillos amarillos
en la nueva iglesia de ellos



suenan botando las hojas
suenan sobre la nieve
y por la muerte de las flores
suenan espantando los zanates



hacia el sur, el cielo
ennegreciéndose con ellos, suenan
trayendo al nuevo béibi de Mr. y Mrs.
Krantz que no puede


por la gordura de sus cachetes
abrir los ojos bien, y suenan
sacando al loro de su aro
celoso del niñito


suenan trayendo la mañana
del domingo y la vejez que suma
lo que resta. Que suenen
¡sólo suenen! sobre el cuadro


del joven sacerdote
en la pared de la iglesia anunciando
la Novena de San Antonio de la semana
pasada, suenen para el joven


cojo vestido de negro con
las mejillas hundidas con
un sombrero hongo, que corre
a la misa de 11 (los racimos


de uvas colgando todavía
de las parras del vecino
Concordia Hall como dientes
quebrados de la boca de un


viejo) Suenen suenen
para los ojos suenen para
las manos suenen para
los hijos de mi amigo


que ya no puede oírlas
sonar pero sonríe
y habla en voz baja de
la decisión tomada por


su hija y las proposiciones
y las traiciones de los


amigos de sus marido ¡Oh campanas
suenen únicamente por sonar!


¡por comenzar y terminar
de sonar! Suenen suenen


¡campanas católicas!




Adam



Él se crió junto al mar
en una cálida isla
poblada de negros- sobre todo.
Allá se construyó
un bote y un cuarto aparte
a la orilla del agua
para un piano en que practicaba-
por pura terquedad
y firmeza de propósito
empeñándose
como inglés
en emular a su amigo español
e ídolo- el clima.



Allá aprendió
a tocar la flauta- no muy bien-
De allí fue expulsado-
del Paraíso- para probar
la muerte que el deber brinda
tan delicadamente, tan gota a gota,
con un aire tan noble-
que lo esclavizó toda su vida
desde entonces.
Y él dejó atrás
todos los recuerdos curiosos que vienen
con conchas y huracanes-
los olores
y los ruidos y las miradas vagas
que los latinos saben pertenecen
al tedio y las largas tórridas horas
y los ingleses
jamás entenderán- a quienes
el deber ha señalado
con mención especial- con
un trópico propio
y con sus propias aves de alas pesadas
y flores que vomitan la belleza
a media noche-


Pero el latino ha desviado el romance
a un propósito frío como hielo.
Él nunca ve
o poco
lo que derretía las rodillar de Adam
hasta volverlas gelatina y desesperación- y
las exhibía de una manera pontifical-


Por debajo de los susurros
de las noches tropicales
hay un susurro más tenebroso
que la muerte inventa especialmente
para los hombres nórdicos
a los que el trópico
ha llegado a agarrar.


Hubiera sido suficiente
saber que nunca
nunca nunca nunca llegaría
la paz como el sol llega
en las cálidas islas.
Pero había
un infierno negro especial además
donde mujeres negras esperaban acostadas
a un muchacho-


Desnudo en una balsa
podía ver las barracudas
esperando castrarlo
como decían-
Las circunstancias tardan más-

Pero siendo él inglés
aunque no había vivido en Inglaterra
desde que tenía cinco años
nunca regresó
pero miraba siempre impasible
el fin inevitable
sin parpadear- sin doblegarse-
al Ángel de la Muerte
que iba callado a la boca del infierno
a buscar una tarjeta de identificación-
dándole agua a la posteridad
un pasaporte británico
siempre en su bolsillo-
en mula por Costa Rica
comiendo patés de hormigas negras-


Y las damas latinas lo admiraban
y bajo sus sonrisas
se lanzaban los puñales de la desesperación-
a pesar
de tan completa prueba-
hallaban su corazón inglés invulnerable
bajo el rosado acero. El Deber
el ángel
que con el látigo en la mano...
- a lo largo de la tapia del paraíso
donde estaban sentadas y sonreían
y le chasqueaban sus abanicos
a él_


Él no tuvo jamás sino el único hogar
clavándole los ojos en el ojo
impasible
y con paciencia-
sin murmurar, silenciosamente
un desesperado invariable silencio
al inapresurado fin.





Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal


de "Poemas", Visor-Madrid 1985








Que la serpiente espere



Que la serpiente espere bajo
su yerbal
y la escritura
sea de palabras lentas y rápidas, pronta
a morder, tranquilas en la espera,
insomnes,
- por la máscara reconciliar
a la gente con las piedras.
Compón. (No hay ideas
sino en las cosas). ¡Inventa!
Saxífraga es mi flor que parte
las rocas...




Retrato de una dama



Tus muslos son manzanos
cuyas flores tocan el cielo.
¿ Qué cielo ? El cielo
donde Watteau colgó el escarpín
de una dama. Tus rodillas
son una brisa del Sud, o
una ráfaga de nieve. ¡ Ajá ! ¿ qué
clase de hombre era Fragonard ?
...como si eso respondiera
algo. Ah, sí : debajo
de las rodillas, puesto que de este modo
iniciamos la canción, es
uno de esos blancos días de verano,
la alta hierba de tus tobillos
ondula sobre la playa.
¿ Qué playa ?
la arena se pega a mis labios
¿ Qué playa ?
¡ Ajá !, pétalos quizás. ¿ Cómo
podría saberlo ?
¿ Qué playa ? ¿ Qué playa ?
Dije pétalos de un manzano.




La acacia en flor


Entre
la verde
rígida
vieja
brillante
quebrada
rama
llega
el blanco
suave
mayo
nuevamente



Para despertar a una anciana


La vejez :
vuelo de pájaros
que pían
al rozar
pelados árboles
sobre la nieve tersa.
Los sacude
de aquí para allá
un viento oscuro__
¿ Y qué ?
Sobre varas ásperas
se posa la bandada,
la nieve
se cubre de cáscaras
de semillas,
un estridente
gorjeo de hartazgo
serena el viento.



Lamento

Me llaman y voy.
Es un camino helado
después de medianoche, una nevisca
atrapada
en los tiesos carriles.
Se abre la puerta.
Sonrío, entro y
me sacudo el frío.
Hay una mujer corpulenta
de costado en la cama.
Está enferma,
acaso vomitando,
acaso esforzándose
para dar a luz
su décimo hijo. ¡Alegría ! ¡ Alegría !
¡ La noche es un cuarto
oscurecido para amantes,
a través de las persianas el sol
ha enviado una aguja dorada !
le aparto el pelo de los ojos
y contemplo su dolor
compadeciéndome.

3 comments:

Barrabás-Barrabás said...

Sinceramente nunca había leido poemas tan 'objetivos'.
Hasta pareciera una contradicción.

Barrabás-Barrabás said...

La verdad es que nunca había leido poemas tan 'objetivos'.
La misma idea hasta pareciera una contradicción.

Yaxkin Melchy said...

un amigo me recomendo esta pagina. gracias por poner los poemas, sin duda WCW es uno de los grandes poetas que nos enseña a leer desde otras tradiciones